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El Tribunal Supremo ha confirmado la pena de cuatro años y medio de cárcel a un hombre que, haciéndose pasar por el primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Rashid Al Maktum, estafó a una doctora española 650.000 dólares que, según le dijo, irían destinados a niños sirios víctimas del conflicto bélico que vive el país.

La Sala de Lo Penal ha ratificado la condena impuesta por el Juzgado de Instrucción nº 3 de Marbella contra Christopher Ejovwo por delito continuado de estafa si bien absuelve a un segundo procesado (Wilson Odiachi) que había sido condenado a dos años de cárcel por delito de blanqueo de capitales. En este caso el alto tribunal entiende que éste desconocía que el dinero que cobró en mano de la estafada provenía de la comisión de un delito.

Los hechos tuvieron lugar los primeros meses del 2014 cuando el condenado contactó con una doctora española residente en Marbella a través de una red social haciéndose pasar por dicho jeque árabe. Tras ganarse su confianza y declararle su amor -le llegó a pedir matrimonio- el condenado comenzó a llamarle por videoconferencias para lo que manipulaba informáticamente las comunicaciones insertando una imagen real del alto cargo árabe con su propia voz.

En su sentencia, la Sala de Lo Penal concluye que el «cuidado y la perfección» del engaño hace que pudieran «embaucar a cualquier persona» y que empleó técnicas que no ha podido descubrir hasta el momento la policía judicial. Bajo la premisa de destinarlo a un fin solidario, el falso alto cargo saudí consiguió que realizara entre marzo y abril de ese año transferencias por valor de 100.000 euros y 650.000 dólares.

Además le dijo que si accedía a adelantar ese dinero, la compensaría con una donación por importe de 1,5 millones de euros, motivo por el cual la estafada llegó a entregar en mano 50.000 euros en efectivo a una persona de confianza del falso primer ministro, que resultó ser Odiachi y con quien se citó en Puerto Banús en abril de ese año.

El engaño

La víctima descubrió el engaño cuando en julio el presunto primer ministro le dijo que estaba en Madrid y había traído 5 millones de euros en efectivo para ella, sin embargo, al día siguiente se excusó diciendo que no podía dárselo en persona porque se iba a la inauguración del Mundial de Fútbol y que se lo haría llegar a través de una agencia de seguridad privada.

Al descubrir la verdad, la mujer urdió un plan con la Policía y se citó con su interlocutor, a quien le dijo que le daría más dinero en efectivo. Durante el encuentro los agentes detuvieron al intermediario y desenmascararon al condenado, el cual además de la pena de prisión tiene que indemnizar a la víctima con 150.000 euros y 650.900 dólares.

El alto tribunal concluye en sentencia de la que es ponente el magistrado José Ramón Soriano que queda probado el testimonio de la doctora, que califica de «exhaustivo, contundente y trufado de datos» y que, aunque es cierto que se trata de un hecho que parece «increíble» y hasta podría calificarse de «burdo», «se dieron unas circunstancias especiales que lo hacían creíble».