Flames and smoke from a forest fire are seen in the village of Agaete on the Canary Island of Gran Canaria, Spain, August 19, 2019. REUTERS/Borja Suarez SPAIN-WILDFIRE/

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El incendio forestal de Gran Canaria ha comenzado a remitir esta madrugada después de tres jornadas completas ardiendo sin posibilidad de control y ha perdido potencial, según ha anunciado en su cuenta de Twitter el presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres.

Las primeras noticias de este martes sobre la situación del fuego indican además que no ha entrado en la Reserva Natural de Inagua, un valioso espacio natural que ya se quemó en el gran incendio de 2007, donde el pinzón azul de Gran Canaria (especie exclusiva de la isla y en peligro de extinción) tiene uno de sus últimos reductos.

El archipiélago canario continuará este martes con el riesgo por temperaturas altas, que podrán estar cercanas a los 35ºC. Únicamente, descenderá la temperatura en el norte de Gran Canaria.

El hecho de que el incendio no haya progresado hacia los pinares de Inagua puede ayudar además a los servicios de extinción a evitar que el fuego avance hacia la vertiente sur de la isla, donde ya se encontraban en preaviso de posible evacuación los caseríos más altos del municipio de Mogán (no así la zona turística de la costa, mucho más alejada de espacio afectado por esta emergencia).

La pasada medianoche fueron evacuados de sus casas los vecinos de los barrios de Tasarte y Tasartico, en La Aldea de San Nicolás (oeste de Gran Canaria), en una decisión que se tomó por precaución, por los problemas que podían ocasionar las grandes cantidades de humo que el incendio estaba emitiendo hacia esa zona de la isla. No ha habido más evacuaciones, pero Tasarte y Tasartico elevan a 56 el número de poblaciones desalojadas desde que se declaró el fuego el sábado por la tarde, en un barranco de Valleseco, según ha informado una portavoz del 112 de Canarias.

La última cifra de evacuados, según el recuento de la noche de lunes, se eleva a más de 9.000. Un total de 706 personas han pernoctado en los distintos albergues de emergencia habilitados por los ayuntamientos, el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno canario, con apoyo de la Cruz Roja y el Ejército de Tierra. Durante la noche, 470 personas han combatido el fuego en sus diferentes frentes. Con el amanecer, están ya recibiendo el relevo de nuevos efectivos, así como el apoyo de las 16 aeronaves que trabajan en este incendio (14 aviones, hidroaviones y helicópteros en tareas de extinción y dos en coordinación aérea).

A lo largo del martes, ese despliegue sumará 21 aeronaves en total, porque se incorporarán dos grandes helicópteros Kamov y un avión de coordinación que ha movilizado el Estado y dos aviones de carga en tierra que aporta la Junta de Castilla-La Mancha.

Durante tres días, el incendio ha avanzado por la cumbre y el norte de Gran Canaria de este a oeste sin posibilidad de control en varios de sus frentes, porque el tamaño de las llamas en su cabeza (la que ha afectado al Parque Natural de Tamadaba) y las condiciones meteorológicas (alerta naranja por calor) hacían que técnicamente estuviera fuera de toda capacidad de extinción.

El lunes, el presidente canario y el ministro de Agricultura, Luis Planas, ya anunciaban que las siguientes 48 horas podían ser claves para que el esfuerzo del dispositivo de extinción comenzara a rendir resultados, sobre todo en el flanco norte, porque se esperaba una bajada notable de las temperaturas. Esta noche ese cambio ha comenzado a producirse y las condiciones de viento, que ha amainado, han favorecido que los bomberos forestales pudieran frenar la progresión del fuego en varios lugares, apunta el 112.