Vista general del Consejo Europeo celebrado el pasado mes de junio. | Efe

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El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y otros ocho gobernantes de la UE han escrito una carta al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en la que piden «alinear las prácticas» para contener el coronavirus en la UE y, también que se ponga en marcha un instrumento común de deuda que financie las políticas necesarias.

En el plano sanitario, piden un «alineamiento» de las prácticas que se están poniendo en marcha para contener la epidemia, tanto ahora, en el «pico» de la epidemia, como en el futuro, «tanto para evitar un retorno demasiado acelerado a la normalidad como para impedir que se reimporte el virus de otros países».

En vísperas del Consejo Europeo que se celebrará de forma telemática este jueves, proponen pedir a la Comisión Europea que elabore una guía para acordar una base común para recoger y compartir información médica y epidemiológica, y una estrategia para afrontar en el futuro la evolución escalonada de la epidemia».

Todos los países están tomando medidas de contención, afirman, pero creen que «el éxito de estas medidas dependerá de su momento, de la amplitud y la coordinación de las medidas sanitarias aplicadas por los distintos gobiernos».

Financiación a largo plazo
En el plano económico, apuestan por eurobonos --o 'coronabonos', como han empezado a llamarse-- los emitiría «una institución europea para conseguir fondos en el mercado, sobre la misma base y para beneficiar a todos los Estados miembros». De este modo, asegurarían financiación a largo plazo para las políticas sanitarias y económicas que sean necesarias, dice la carta, difundida por el Palacio de la Moncloa.

La carta la firman los gobernantes de Bélgica, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal y Eslovenia, además de España. Su argumento es que hace falta un instrumento común puesto que todos los países hacen frente a «un shock externo simétrico, del que ningún país es responsable pero cuyas consecuencias negativas afrontarán todos» y ante la que todos son «responsables colectivos» de dar una respuesta europea unida y eficaz.

De hecho, precisan que el instrumento de deuda debería tener un tamaño y plazo vencimiento suficiente «para ser totalmente eficiente y evitar riesgos de refinanciación ahora y en el futuro».

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«Debemos reconocer la gravedad de la situación y la necesidad de más acción para apuntalar nuestras economías hoy, para ponerlas en las mejores condiciones para una rápida recuperación mañana», argumentan.

En «el mismo espíritu de eficiencia y solidaridad», estos gobiernos piden también explorar «otras herramientas, como una financiación específica para lo relacionado con el coronavirus, al menos para los años 2020 y 2021, más allá de lo ya anunciado por la Comisión».

Medidas audaces
En un momento en que todos los países toman medidas extraordinarias para hacer frente al shock económico, estos gobiernos quieren que los anuncios del Banco Central Europeo (BCE), del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y la disposición de la Comisión para dar flexibilidad presupuestaria se vean acompañados por «decisiones igualmente audaces en política fiscal».

Por otro lado, estos gobernantes recalcan que es necesario garantizar la producción y distribución de bienes y servicios esenciales y la libertad de movimiento de suministros vitales dentro de la UE «para ofrecer la mejor atención posible a los ciudadanos europeos así como la total garantía de que no habrá ningún tipo de escasez».

Apertura comercial
Así, se muestran firmemente comprometidos a mantener abiertas las fronteras al comercio, la información y los movimientos esenciales de los ciudadanos, especialmente de los trabajadores transfronterizos; asegurar que la cadena de valor sigue funcionando y «que ningún bien estratégico sea preso de adquisiciones hostiles durante esta fase de dificultades económicas».

En la misma línea, aseguran que pondrán todo su esfuerzo para «garantizar la producción y distribución de equipamiento médico esencial y de protección y de entregarlo de manera asequible y de forma ordenada donde más se necesita».

Por último piden abrir una reflexión sobre «el día después» y reflexionar sobre la forma en la que se organizan las economías a través de las fronteras, las cadenas de producción, los sectores estratégicos, los sistemas de salud, y las inversiones y los proyectos europeos comunes.