Pedro Sánchez, este lunes durante su intervención.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha afirmado este lunes que la primera condición para «superar el drama» del coronavirus es la «unidad» y «desterrar la pelea partidista», y por ello ha pedido «un nuevo clima político» marcado por la estabilidad, que su Gobierno piensa garantizar hasta el final de legislatura, y por la superación de «viejos clichés».

En su conferencia España puede, ante empresarios y agentes sociales, Sánchez ha asegurado que el país necesita a mucha gente «arrimando a todos». «España puede, si España quiere. Si no todos, al menos muchos», ha añadido.

Y ha asegurado además que los planes económicos del Ejecutivo -lo ha llamado el Plan Nacional de Recuperación Transformación y Resiliencia-, que defenderá ante Europa, llevará a la economía española a volver a crecer y hacerlo por encima del 2 por ciento, aunque no ha especificado cuándo llegarán esos datos positivos.

Sánchez ha defendido los logros de la España constitucional, ya que «no hay justificación para no apreciar lo logrado en estos 40 años de democracia», y ha remarcado que, en el actual contexto, el Gobierno lo tiene claro: «Elegimos unidad, ni división ni enfrentamiento».

El jefe del Ejecutivo ha advertido a toda la clase política de que la legislatura será larga, porque el gobierno de coalición que preside «puede garantizar la estabilidad del Ejecutivo los 40 meses» que quedan por delante, así que depende de todos el que, además de «estable y dilatada», sea «fecunda». La estabilidad no basta, ha dicho, hace falta unidad porque aguardan «retos enormes, inimaginables, insuperables con las viejas fórmulas».

Con todo, ha dejado claro que no pretende la «unanimidad» -«no soy ingenuo», ha dicho-, de entrada porque «existen fuerzas que se autoexcluyen y antes de cualquier propuesta responden negativamente». Pero también que no pretende que nadie aparque sus creencias, su «escala de valores» o sus preferencias políticas, su progresismo o su «valores tradicionales», pero sí «acompasarlas al momento excepcional» y «compaginarlas» con «un bien superior que es la recuperación del país».

«España debe entenderse con España»
«España debe entenderse con España como Europa se entendió con Europa en julio», ha subrayado, un llamamiento que ha hecho antes de recibir, el miércoles en el Palacio de la Moncloa, al presidente del PP, Pablo Casado, y a la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

Tal como ya avanzó en la rueda de prensa posterior al primer Consejo de Ministros del curso político, Sánchez quiere unidad no solo contra la lucha más directa contra la pandemia, sino también para renovar las instituciones constitucionales, para que sean sólidas y puedan amparar el esfuerzo de recuperación, «todas, no solo algunas entresacadas a capricho del interés político de algunos partidos».

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Así, ha señalado que las comunidades autónomas son parte esencial de la Constitución y se deben «respetar sus competencias en primavera y en otoño», que el Poder Judicial debe invocarse «cuando conviene y cuando incomoda» y que el Tribunal Constitucional debe actualizarse honrando el mandato constitucional «siempre» y no solo cuando se «antoje». «A las duras y a las maduras», ha dicho.

La unidad fue la lección de la primavera
En una intervención de casi una hora de duración, Sánchez ha defendido que la necesidad de unidad fue precisamente la lección aprendida durante los primeros meses de la batalla contra el virus. Esta batalla, ha repetido una y otra vez, no la dio solo la mitad de la población, ni la mitad de los trabajadores sanitarios, de los policías, de los militares o de los empresarios, «y mucho menos una mitad enfrentada contra la otra».

Es más, se ha mostrado convencido de que incluso en el auditorio había personas de diferente orientación política, pero que «comparten las mismas esperanzas, anhelo y voluntad ver al país erguido andando hacia el futuro» y están «listos para sumar esfuerzos y lograr ese empeño común».

Junto al Gobierno en pleno salvo los titulares de Cultura y Universidades, han acompañado a Sánchez empresarios como la presidenta del Santander, Ana Botín y la de Red Eléctrica, Beatriz Corredor; y los presidentes de Telefónica, José María Álvarez Pallete; Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán; Bankia, José Ignacio Goirigolzarri; BBVA, CarlosTorres; ACS, Florentino Pérez; Repsol, Antonio Brufau; Acciona, José Manuel Entrecanales, e Inditex, Pablo Isla.

También asisten el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi; los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, respectivamente. Entre los representantes de medios de comunicación, la presidenta de RTVE, Rosa María Mateo; la de Efe, Gabriela Cañas y el presidente de Europa Press, Asís Martín de Cabiedes. Del mundo de la cultura se ha podido ver al pianista James Rhodes, el escritor Lorenzo Silva y la actriz Concha Velasco, además del director del Instituto Cervantes Luis García Montero.

Los partidos no pueden «no darse por enterados»
A juicio de Sánchez, si los empresarios, los trabajadores y las familias saben que «nada puede volver a ser como antes», los partidos políticos no pueden «no darse por enterados» y seguir con sus antiguos hábitos y «clichés». «El desafío es tremendo, es apabullante», ha avisado.

Todo ello teniendo en cuenta que, según su análisis, la pandemia de Covid-19, a diferencias de otras grandes crisis, no imprimirá un «giro brusco» en la sociedad sino que acelerará el rumbo de transformaciones que ya estaban en marcha. Así, ha querido ver «oportunidades» en la incertidumbre y ha insistido en trabajar en cuatro grandes transformaciones: digital, ecológica, de cohesión social y territorial y feminista.

Sánchez ha dedicado tiempo a explicarlas y ha hecho hincapié en la necesidad de cohesión. Igual que el fondo europeo pretende impedir brechas entre los países de la UE, ve «inaplazable» cerrar brechas dentro de España, también en pro de conseguir la unidad que tanto proclama. «Dos personas separadas por un abismo de desigualdad de recursos no se tienen miembros de ninguna comunidad sin comunidad no hay respuesta a ninguna crisis, y menos a una de esta envergadura. Cuando se impone la consigna del sálvese quien pueda la experiencia es que casi nadie se salva», ha defendido.