El presidente del gobierno Pedro Sánchez, escucha la intervención del líder de Vox, Santiago Abascal, durante la moción de censura de Vox al gobierno de coalición. | Mariscal

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha acusado este miércoles al líder de Vox, Santiago Abascal, de no ser constitucionalista porque -ha dicho- trata de apropiarse a su conveniencia de la Constitución, y le ha reprochado además que «odia a España tal y como es».

«Ustedes representan todo lo contrario al espíritu constitucional», ha recalcado Sánchez en el Congreso, en el debate de la moción de censura que ha presentado contra él Santiago Abascal.

Un candidato que, a juicio de Sánchez, confunde «patriotismo con nacionalismo exasperado». «A un patriota no le sobra la mitad de los compatriotas», ha reseñado.
Porque, a juicio de Sánchez, para el líder de Vox «España es un número limitadísimo de españoles», pues -ha apuntado- le sobra incluso todo aquél castellano que habla de libertad, de justicia y de democracia.

«Usted lo que hace es amar la España de Torquemada», ha apostillado el presidente para acto seguido poner de manifiesto que Vox no ve en los inmigrantes «una humanidad sufriente» sino «invasores a los que hay que devolver al mar».

El presidente del Gobierno ha considerado a Abascal «un heredero de la ultraderecha española», de aquellos que como Blas Piñar en el momento de redactar la Constitución «estaban en la tarea opuesta» a la de facilitar el entendimiento con la derecha moderada.
Una estrategia en la que, a juicio de Sánchez, insisten ahora cuando buscan el enfrentamiento y la división.

Frente a las críticas de Abascal por lo que considera un pacto de Sánchez con «los terroristas» de EH Bildu, el presidente del Gobierno ha recordado que «el PSOE sufrió en carne propia el flagelo del terrorismo» y a renglón seguido ha recordado que su partido hizo «algo más": «Fue un Gobierno socialista quien derrotó definitivamente a ETA».
A cuenta del rechazo de Vox al actual modelo territorial del Estado, Sánchez lo ha reivindicado y ha garantizado que seguirá defendiendo la cogobernanza y la cooperación en todos los niveles.

De igual modo, ha reconocido el esfuerzo de la mayoría de gobiernos autonómicos durante la pandemia, «con independencia de su color político».

En cuanto a Cataluña, el jefe del Ejecutivo ha tendido su mano para lograr un acuerdo que preserve la convivencia: «Debemos volver a reencontrarnos en el punto en el que dejamos de hacerlo, cerrar heridas y construir un futuro compartido».
Sánchez ha subrayado que «no hay tarea más noble y patriótica» que dejar a las próximas generaciones «un país en concordia». «La mayoría de la sociedad española descarta el camino del odio y opta por el camino de la unión y el trabajo compartido. La realidad va por un lado y usted (Abascal), por otro. Es la síntesis de su intervención», ha afirmado el jefe del Ejecutivo, para quien el líder de Vox ha aprovechado la tribuna del Congreso como «un gran plató» de televisión.

En contraposición al ideario expuesto por Abascal, comparando a la UE con China y Hitler, Sánchez ha defendido la integración europea y la «federalización» como idea de unión y trabajo en común.

Por otra parte, al hilo de la visita de este sábado del presidente del Gobierno al Papa Francisco en el Vaticano, Sánchez ha reprochado a Abascal que «desprecie» la figura y el mandato del Pontífice mientras invoca la Iglesia católica.

Sánchez ha instado a Abascal a leerse la Encíclica del Papa y le ha recordado las críticas que hace a los nacionalismos «exacerbados y agresivos» pero también a quienes utilizan el mecanismo político de «exasperar y polarizar» para suscitar la desconfianza constante.
Ha preguntado a Abascal cómo compagina su propuesta de suprimir todos los impuestos, sobre todo a las rentas altas, con el pensamiento del Papa, que apela a que los ricos ayuden a los pobres, los respeten y los promocionen.

Por ello, Sánchez ha acusado al líder de Vox de no ser «ni agradecido, ni patriota, ni constitucionalista y cristiano».