La vicepresidenta y ministra de Trabajo. | Reuters - JUAN MEDINA

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La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha anunciado que durante esta legislatura se impulsará un plan de empleo específico para la comunidad gitana que tendrá un «impacto singular» en las mujeres, así como un plan integral desde la infancia. «La incorporación de las mujeres gitanas al mercado de trabajo en igualdad de condiciones es el paso imprescindible para acabar con la discriminación hacia la población gitana en general», ha asegurado este jueves Díaz durante la presentación de resultados e impacto del Programa Calí por la igualdad de las mujeres gitanas de la Fundación Secretariado Gitano.

En el que ha sido su primer acto tras ser reelegida vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Díaz ha resaltado el «error» de que la población gitana no se considerara colectivo vulnerable en las políticas de empleo hasta la Ley de Empleo aprobada en la pasada legislatura. La vicepresidenta ha explicado que su Ministerio trabajará «estrechamente» con el de Juventud e Infancia para ahondar en un plan integral desde las etapas más tempranas de la vida en la comunidad gitana. «Nuestro país es mejor con vuestro pueblo, y lo vamos a seguir defendiendo», ha prometido Díaz al auditorio.

El Programa Calí, financiado por los Ministerios de Derechos Sociales y Agenda 2030 y de Trabajo y Economía Social, el Fondo Social Europeo de la UE y la Fundación 'la Caixa', apoya la promoción sociolaboral de las mujeres gitanas en situación de desventaja y vulnerabilidad. También se centra en la lucha contra el antigitanismo y la discriminación. La presidenta de la fundación, Sara Giménez, ha subrayado que el programa forma parte de la «lucha feminista» de «trabajar con las mujeres que están en la peor situación» y de «no dejar atrás a las mujeres gitanas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad» frente a los hombres gitanos y frente a las mujeres de la sociedad general.

Desde 2016, cuando arrancó el programa, han participado en él 4.676 mujeres en 30 localidades de 14 comunidades autónomas diferentes. De ellas, 2.457 mujeres han iniciado una búsqueda activa de empleo, 704 han conseguido trabajo y 279 han retomado los estudios reglados. Un ejemplo es Laura, de Elche (Alicante), quien, tras sufrir violencia de género, acudió al Programa Calí para buscar ayuda en la búsqueda de empleo. Hizo un curso de monitora de comedor y encontró trabajo como operaria de almacén en una empresa de calzado. «Te ayudan a creer en ti, en que tú puedes (...). Es empujón y empoderamiento a nivel personal y laboral», ha compartido Laura durante la presentación de los resultados del programa.

Además, el programa también apoya y acompaña a víctimas de violencia de género y de discriminacion étnica. Desde 2016, ha atendido a 392 mujeres gitanas víctimas de violencia machista y a 1.244 mujeres víctimas de discriminación. Una de estas mujeres es Rebeca, que vivió el antigitanismo en su familia. Cuando su hija Cristina tenía 9 años dejó de querer ir al colegio, que le encantaba, y comenzó a sufrir crisis de ansiedad: a raíz del comentario de una madre a sus hijos, sus compañeros de clase comenzaron a discriminarla y ya nadie quería jugar con ella.

Con la ayuda de la fundación, Rebeca denunció los hechos y, tras pasarlo «muy mal», su familia y ella consiguieron que se reconociera el caso como delito de odio por antigitanismo, ha relatado la propia Rebeca. En cuanto al perfil de las mujeres participantes en el Programa Calí, más de la mitad (el 56 %) tienen entre 25 y 45 años, siete de cada diez tienen menores a su cargo y el 15 % están a cargo de hogares monomarentales. Casi la mitad de ellas (46 %) viven con menos de 500 euros al mes. Y respecto a la educación, hay un 5 % de analfabetismo, mientras que el 63 % de las mujeres tiene estudios de Primaria y el 14 % de Secundaria.