La pequeña Jessica, en una de las fotografías tomadas por su padre Andy Whelan. | Andy Whelan

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«Siento tristeza y alivio al informar que Jessica finalmente encontró la paz a las siete de esta mañana». Así empieza el mensaje con el que Andy Whelan, después de retratar retrata la lucha contra el cáncer de su hija, anunciaba este domingo la muerte de la pequeña. «Ya no sufre, ya no siente el dolor de las limitaciones físicas de su cuerpo».

Tras ser diagnosticada de cáncer en septiembre de 2015, el padre de Jessica, a modo de terapia mental, decidió fotografiar a su hija en este difícil trance para el que creó un perfil de Facebook cuyo objetivo era concienciar sobre «la oscuridad del cáncer infantil», y que las personas que no conocen de cerca la enfermedad «tal vez puedan hacer algo al respecto para que en el futuro ningún niño tenga que sufrir este dolor». Ha sido a través de este medio que Andy Whelan, que fue informado a finales de octubre de que a la pequeña le quedaban pocas semanas de vida, ha comunicado el fallecimiento.

«Ahora mi princesa ha desplegado sus alas de ángel y ha ido a jugar con sus amigos y seres queridos. Ella ahora mirará abajo a su pequeño hermano y nosotros mismos hasta que un día nos reunamos otra vez. Anoche finalmente me permitió sostenerla en mis brazos y tuvimos un gran abrazo con el que le dije lo mucho que la amaba. Le dije de nuevo que estaba bien que ella cerrara los ojos y se fuera a dormir y le besé la frente y los labios varias veces. Parece que esto es lo que necesitaba para finalmente permitirle encontrar consuelo en su paso, ya que pasadas ocho horas de ese abrazo finalmente tomó su último aliento. Siento como si me hubieran arrancado una parte masiva de mí, pero estoy muy contento de poder darle esa comodidad en sus últimas horas. Pasó pacífica y tranquilamente sin ni siquiera un murmullo».

La carta abierta termina agradeciendo a todos «los que han compartido y han sido parte de nuestro viaje», tras lo que pide «privacidad para nosotros y nuestra familia mientras lloramos la pérdida de nuestra hermosa princesa». La carta está firmada por «el papá destrozado de la chica más increíble y hermosa».