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Hace unas décadas era una cuestión a la que, salvo algunos biólogos y naturalistas, nadie le daba la más mínima importancia. Actualmente, la concienciación es mucho mayor, aunque queda mucho por hacer. Hay zonas y épocas en las que se debe restringir el acceso de la población humana por la presencia de aves nidificando. Una libre circulación de personas por esas zonas en determinados períodos del año puede poner en peligro la crianza y hay aves que, si se sienten molestadas o amenazadas, no dudan en abandonar su nido. Parece que este tipo de situaciones empiezan a ser comprendidas por la población. Dos ejemplos son muy claros: el picaplatges camanegre y el emblemático voltor.

El picaplatges camanegre (Charadrius alexandrinus, Passa-rius camanegra en Menorca) es un ave pequeña que pone los huevos en playas, dunas y junto a zonas húmedas litorales. Sus poblaciones se han reducido considerablemente, pues sus hábitats tradicionales han desaparecido en muchas áreas donde antes criaban. La alta frecuentación humana en las playas es un gran problema para la conservación de la especie si no se respetan las zonas cerrradas a tal efecto, pues se pueden pisar nidos, huevos o polluelos.

Al llegar la primavera, los picaplatges empiezan a seleccionar lugares para la reproducción. Entonces, se inicia la época más delicada y es cuando debemos tener mucho cuidado si vamos a la playa. Los picaplatges reproductores regulan la temperatura de los huevos (la arena de la playa puede llegar a superar los 50 grados) y, si los abandonan durante demasiado tiempo, las crías pueden morir abrasadas por el calor.

Perros y gatos

Otro factor a tener en cuenta son los perros y gatos. Son un peligro para la supervivencia de huevos y polluelos. Los perros en la playa pueden provocar que el picaplatges pase menos tiempo protegiendo los huevos. Cuanto más tiempo y más veces deje el nido, más posibilidades hay de que las altas temperaturas maten el embrión que crece en el huevo. El año pasado, 30 parejas de la especie nidificaron durante la primavera en la Reserva Natural de s’Albufereta (Pollença). Las medidas de protección dunar en este espacio protegido permitieron que la zona volviera a ser un lugar óptimo para la nidificación. Esa primavera se contabilizaron 15 parejas reproductoras que anidaron y pudieron sacar adelante sus puestas en las dunas.

Según Maties Rebassa, director del Parc Natural de s’Albufera y de la Resreva Natural de s’Albufereta, «es previsible que este año tengamos más de un centenar de parejas reproductoras en el primer espacio y repetir las 30 parejas en el segundo, tal vez un poco más. S’Albufera se está salinizando y ese proceso beneficia al picaplatges. En líneas generales, la especie lleva una buena dinámica. Otras zonas de Mallorca con presencia del picaplatges son el Salobrar de Campos y Son Real, en Santa Margalida». La cifra mencionada de 30 parejas en s’Albufereta no se había alcanzado desde la declaración de la reserva natural. La más alta hasta ese momento era la del 2020, coincidiendo con el confinamiento, con 26 parejas reproductoras.

Estos datos demuestran la efectividad de las medidas tomadas en los últimos años. También dejan patente que la convivencia en las playas entre humanos y fauna silvestre es posible siempre que se respeten las zonas acotadas para la reproducción de las diferentes especies. Además del picaplatges, otras especies han criado en la costa o en las zonas acotadas de la Reserva Natural de s'Albufereta, entre ellas otro picaplatges, el menut (Charadrius dubius).

El apunte

Medidas que incluso recuperan la vegetación dunar

El ‘picaplatges camanegre’ es una pequeña ave limícola (vive en el limo o el lodo) propia de áreas salineras, playas y tramos de costa bien conservados. De hecho, es la única limícola capaz de anidar en nuestras costas y se encuentra actualmente catalogado como 'en régimen de protección especial'. Las actuaciones de protección del ‘picaplatges’ también sirven para la recuperación de la vegetación dunar. Con zonas acotadas, la vegetación incluso crece fuera de ellas, un objetivo que parecía difícil de alcanzar.