Imagen del consejo rector actual de la Cooperativa Insular Ganadera (Coinga). Guillermo de Olives es el presidente | Javier Coll

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Referente en el desarrollo del campo menorquín y prácticamente a la par de lo que representó El Caserío en su momento para la historia empresarial de Menorca, la trayectoria de cincuenta años de la Cooperativa Insular Ganadera se resume como la gran alianza entre payeses y productores para defender su futuro. Un futuro siempre incierto pero arropado por una voluntad férrea para crear una gran quesería comunitaria que pudiera dar salida a los millones de litros de leche producidos y a las toneladas de queso elaboradas.

Un milagro que ha contribuido a la supervivencia y modernización de los llocs, como explica el presidente actual de la entidad, Guillermo de Olives, y que permite comercializar una producción anual de ochocientas toneladas de queso, un millón de litros de leche fresca y quince millones de leche envasada, que suponen en total una facturación de doce millones de euros. A finales del año pasado han celebrado medio siglo de historia con el estreno de un nuevo logo y proyectos de futuro, como el yogur bebido que lanzarán esta misma primavera.


CRONOLOGÍA. Repasando la historia de la cooperativa no cabe duda que ha sido una travesía ha sido larga y dura, aunque cuando se constituyeron en 1966 nadie les dijo que sería fácil. El primer consejo rector de la entidad lo presidió Carlos de Salord, que en 1970 fue relevado por José Mª de Olivar. "El hecho más destacado de esta unión entre payeses y propietarios para poder comercializar conjuntamente es que lo hacían desde una transformación de la producción lechera. No existía en España, en aquel momento, ninguna cooperativa que integrase todo el proceso desde el sector primario hasta llegar al consumidor", explica Margarita Tudurí, gerente actual de Coinga. "Creo que en 1966 solo había en Catalunya la Cooperativa Cadí que lo hacía", afirma Tudurí. Aunque los principios fundacionales llevaban impregnados objetivos vinculados a todas las áreas del campo, desde la cría de ganado o las compras conjuntas de pienso, la primera inversión importante que hizo Coinga fue poner en marcha una envasadora de leche en una época en que la microbiología en las fincas era muy frágil. "En aquel entonces se recaudaron 1.278.500 pesetas en aportaciones de socios y se firmó un préstamo de 27 millones. Aquel inicio de endeudamiento marcó mucho el devenir de la cooperativa", detalla Guillermo de Olives. Tres años más tarde ya estaba en marcha la quesería de la calle Dr. Llansó de Alaior, en una época donde nuestro país vivía un proceso importante de reindustrialización y en el que el propio municipio destacaba por ser de los primeros en inaugurar su propio polígono.

Durante la década de 1970 a 1980 Coinga empezó a elaborar queso que, más allá del consumo interno, fue estableciendo lazos naturales con los primeros distribuidores de Mallorca y Barcelona. Pero la cooperativa también quería contribuir a la modernización y mejora sanitaria del campo para preparalo para la entrada al mercado común europeo, y por ello fue impulsando diversos proyectos entre sus socios, como el que facilitó poder instalar tanques refrigeradores en las fincas. "A principios de los años ochenta, merece la pena recordar que Coinga también contribuyó decisivamente a la creación de la Denominación de Origen Mahón-Menorca, en un esfuerzo para parametrizar las características del queso", apostilla su presidente actual.

LA CRISIS. Sin embargo, velocidad de crucero que adoptó la cooperativa en los años noventa con la incorporación de más y más socios provocó una época de grandes turbulencias para la entidad, que la puso en una situación al borde de la quiebra. "Se produjo un desfase elevadísimo entre la compra de leche de nuestros socios y la comercialización que conseguíamos, cosa que provocó un gran stock difícil de digerir, sumado al retraso de inversiones provocadas por una debilidad financiera que provenía de ampliaciones necesarias de maquinaria que se habían hecho en fábrica", explica Margarita Tudurí. "En 1992 se hizo un duro plan de ajuste y de reflotamiento, volviendo a recapitalizar la cooperativa. Los socios tuvieron que hacer una inyección de 300 millones de pesetas para salir de la crisis y se pudo contar también con la ayuda imprescindible de los distribuidores de toda la vida, que nos apoyaron", añade la gerente. "La entrada de Lorenzo Lafuente como presidente puso al frente como nuevo responsable ejecutivo a Joan Vila, que impulsó una modernización de la cooperativa y realizó una fuerte campaña publicitaria que contribuyó decisivamente a poder salir del círculo vicioso en el que nos encontrábamos", explica Tudurí.

Después de conseguir estabilizar la situación, Coinga entró en una nueva fase en la que tuvo que hacer frente a su futuro más inmediato con la búsqueda de unas nuevas instalaciones. El planeamiento urbanístico de Alaior dejaba sin capacidad de crecimiento la zona en la que habían pasado sus primeros treinta años de vida y hacía falta una solución. "Estábamos repartidos en tres plantas y hubiera sido difícil poder expandirnos o cumplir con los estándares de calidad que los consumidores y el mercado demandaban. En 2004 compramos unos terrenos de 32.000 metros cuadrados que estaban junto al polígono industrial de Alaior y se empezó a construir la nueva fábrica, donde se pudo realizar la primera descarga de leche en agosto de 2006", comenta Guillermo de Olives.

En este mismo periodo de tiempo fue cuando nacieron los acuerdos con Central Lechera Asturiana para crear una nueva planta envasadora para la leche. "España padecía un problema grave de cuotas lecheras por su entrada en la Unión Europea en 1985 y las empresas buscaban zonas que tuvieran cuota. Menorca era uno de esos lugares disponibles. A nosotros nos beneficiaba tener un socio de referencia y ellos se aseguraban el suministro más cerca de Balears y de toda la cuenca mediterránea", explica la gerente. Con este acuerdo rubricado, Coinga abandonaría la línea de envasado propia de este tipo de leche en tetrabrik y la derivaría toda a través de la sociedad Menorca Llet, que constituyeron con tal propósito. "En Coinga nos pudimos centrar en el envasado de leche fresca del día, cosa que nos ha permitido poder trabajar en nuevos formatos que en primavera lanzaremos con el yogur bebible", avanza Margarita Tudurí. El año pasado fue el primero que consiguieron envasar más de un millón de litros de leche fresca.

De los ocho millones de litros de leche que destinan a la producción de queso bajo la marca Coinga, merece la pena destacar el prestigioso galardón obtenido en 1996 en el Concurso Internacional de Wisconsin, en Estados Unidos, con el que se convirtieron en el primer queso español que conseguía este reconocimiento. Precisamente Estados Unidos es a día de hoy su primer mercado exportador, seguido por los países nórdicos, Alemania y Reino Unido.

Las 800 toneladas que producen cada año en Alaior se distribuyen entre queso Mahón-Menorca con denominación de origen en las distintas maduraciones, queso para el sector horeca (hoteles, restaurantes y catering) y queso fresco.