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La incidencia del Parkinson en Baleares oscila entre los 1.800 y los 2.000 enfermos, según informó a Europa Press la neuróloga responsable de la Unidad de trastorno del movimiento del hospital palmesano de Son Dureta, Arantza Gorospe, quien apuntó que hoy en día las personas afectadas por esta patología pueden mantener "una calidad de vida laboral y social normal", así como una esperanza de vida muy similar a la normal.

La neuróloga dijo que, aunque no existen estudios concretos sobre la incidencia del Parkinson en Baleares, se estima que la cifra oscila entre los 1.800 y los 2.000, atendiendo a que a nivel nacional esta patología afecta a entre 70.000 y 80.000 enfermos.

Mañana se celebra el Día Mundial del Parkinson, la cuarta enfermedad neurodegenerativa respecto a su grado de incidencia y que afecta a la pérdida de neuronas en zonas concretas del cerebro. Gorospe subrayó que las neuronas se van perdiendo a lo largo de la vida y que los primeros síntomas del Parkinson se observan cuando ya se ha perdido en torno al 80 por ciento de las mismas.

Uno de los primeros síntomas de esta patología es el temblor en una de las manos, que se observa mejor en estado de reposo o cuando el enfermo camina. Este temblor suele asociarse a "una cierta torpeza" en los movimientos.

Con el paso del tiempo, el temblor progresa y se hace más evidente, a la vez que los enfermos tienen movimientos más escasos, acortan los pasos al caminar, su equilibrio queda afectado, tienen dificultades para escribir y suelen hablar muy bajo, explicó la neuróloga. Además, en fases más avanzadas suele aparecer la pérdida de memoria.

Gorospe aseguró que no se conoce la causa concreta del Parkinson, aunque se cree que es una combinación de factores genéticos y ambientales, tales como las infecciones, los pesticidas o la ingesta de agua de pozos. Respecto a los genéticos, la neuróloga destacó que "no es una enfermedad hereditaria", sino que se da en personas con "una predisposición genética".

La doctora subrayó que el Parkinson es una de las enfermedades neurodegenerativas que más tratamientos paliativos tiene, aunque no son curativos. En este sentido, indicó que se puede tratar mediante la ingesta de pastillas, una intervención quirúrgica en la que se coloca "una especie de marcapasos" en el cerebro o bien con un dispensador de la medicación que administra de forma continuada los fármacos por vía subcutánea o intravenal.

Así, recalcó que "en los últimos veinte años la calidad de vida de estos enfermos ha mejorado notablemente" ya que, aunque el tratamiento no es curativo, sí que alivia los síntomas. De hecho, añadió, "la esperanza de vida es prácticamente igual" a la de una persona que no la tiene.

Esta enfermedad se da por igual a hombres y mujeres y tiene una mayor incidencia en personas de edad avanzada, especialmente a partir de los sesenta años. La neuróloga apuntó que el Parkinson afecta al 1,5 por ciento de los mayores de 65 años. Además, "cada vez hay más gente joven que la padece, sobre todo a partir de los 40", aunque apostilló que no es lo habitual.