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El presidente de Balears, José Ramón Bauzá, ha dicho este miércoles que la situación financiera de cada comunidad es distinta y ha reconocido que le hubiera gustado bajar los impuestos en 2014, pero la obligación del Ejecutivo es pagar la millonaria deuda heredada y asumir que las islas están a la cola en financiación.

«Nos hubiera gustado realizar otra política» fiscal, ha señalado Bauzá, pero «lo primero» que tuvo que gestionar su ejecutivo en 2011 es el pago de una deuda de más de 4.500 millones de euros y de miles de facturas a proveedores, que no cobraron a pesar de que era una obligación del Govern del PSIB-PSOE de la pasada legislatura.

Con ocasión de una rueda de prensa, Bauzá (PP) ha subrayado: «Esto fue lo que nos encontramos», y ha añadido que habría sido «diferente» para su ejecutivo autonómico y para los ciudadanos si la deuda hubiera sido de 1.780 millones de euros, que fue la que se encontraron los socialistas cuando Jaume Matas (PP) dejó el Govern en 2007.

En este contexto, Bauzá ha recordado el «gran esfuerzo» que ha realizado Baleares en la reforma de su administración pública, que ha sido «la mayor» de todas las comunidades autónomas con la eliminación de hasta 113 empresas públicas.

De todos modos, el presidente ha recordado que finalmente el Ejecutivo ha desistido de aprobar los impuestos ecológicos, que habrían entrado en vigor en 2014.

A la deuda, ha añadido, hay que sumar el «perverso sistema de financiación» que sitúa a Baleares y Madrid a la cola en inversiones per cápita, a pesar de ser las únicas comunidades con una aportación neta a las cuentas generales del Estado.

El «problema de Baleares no es el déficit, sino la mala gestión de otros y el sistema de financiación; si tuviéramos las mismas reglas de juego (que otras comunidades) y estuviéramos en la media de financiación, obviamente muchas decisiones que ha tenido que tomar este Goven no las habría tomado, y habría eliminado y también bajado impuestos», ha asegurado.