Imagen del Casal Balear del Obispado de Mallorca

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Cuando apenas se han cumplido los dieciocho años de su inauguración, el Casal Balear del Obispado de Mallorca cerró sus puertas. La medida se tomó hace varios meses como consecuencia de las dificultades derivadas de la falta de voluntarios, el descenso en la demanda y la ampliación de las ayudas públicas a los familiares con enfermos desplazados a los centros hospitalarios de Mallorca; en especial a Son Espases, el centro público de referencia en las Islas.

El proyecto nació de la mano de Maria Esperanza Florit, que de inmediato contó con el apoyo del obispo Teodoro Úbeda, el cual ofreció las instalaciones de un antiguo convento de monjas ubicado en la calle de Can Sales de Palma.

Florit, responsable de los voluntarios de la Pastoral de Salut del Obispado, coordinó la puesta en marcha del Casal Balear que ha ofrecido durante estos dieciocho años sus quince habitaciones a familias de Menorca, Eivissa y Formentera que debían desplazarse a Palma para acompañar a sus familiares ingresados en Son Dureta y luego en Son Espases.