La presidenta del Parlament, Xelo Huertas, llega a su mesa en el pleno del pasado martes.

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No se publica quién asiste y quién no a los plenos ni a las comisiones, tampoco se conocen públicamente los regalos que reciben los diputados ni quién los envía. No se publica la normativa sobre incompatibilidades y conflictos de intereses de los diputados ni las autorizaciones concedidas para el ejercicio de actividades públicas o privadas ni existe información sobre a qué destinan el dinero que reciben los grupos parlamentarios. Y así hasta 55 incumplimientos de los 80 criterios que marca Transparencia Internacional.

El Parlament balear recibió hace diez días un aviso de Transparencia Internacional en el que le informa de que solo cumple 25,5 de los 80 criterios marcados para considerar que una institución es transparente.

La entidad que preside Jesús Lizcano da de plazo hasta el día 12 de diciembre para que la institución corrija estas deficiencias y se sitúe mejor posicionada en los puestos de transparencia de las instituciones.

Algunas de estas carencias suponen el incumplimiento de la Ley de Transparencia apronada por Congreso en la pasada legislatura. No se publican, por ejemplo, los contratos menores ni se detalla a dónde va el dinero que reciben los partidos o las resoluciones sobre la compatibilidad de los cargos.