Vista general del complejo hospitalario de Son Dureta en el año 2005. Ahora está cerrado a cal y canto.

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El Govern está negociando con Madrid la reconversión de los terrenos del antiguo Son Dureta para que sean de uso sociosanitario. Parece ser que el Ministerio de Sanidad, y en concreto, la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS), propietaria del complejo, no pondrán ningún impedimento para que Son Dureta cambie su uso sanitario por el de sociosanitario y se transforme en un centro especializado en la atención de enfermedades crónicas, contando con plazas de residencia para personas con dependencia.

El Ejecutivo que preside Francina Armengol está ultimando las líneas básicas de la reforma del antiguo hospital. Es un proyecto conjunto del Govern, que contará con un presupuesto que ronda los 100 millones de euros y que será la obra más importantes que se pondrá en marcha en esta legislatura. La intención es que se ejecute por fases, y no se prevé que pueda estar totalmente terminado hasta 2021 o 2022.

Demolición

La idea en la que está trabajando actualmente (basada en el plan director de 2016, que todavía podría sufrir algunas modificaciones) pasa por la demolición los edificios ocupados antiguamente por el Hospital Materno-Infantil y las consultas externas (edificio verde) y por reformar el gran edificio semicircular (antiguo hospital de adultos), además de la construcción de dos edificios nuevos (uno de 35.000 m2 y otro de 8.000 m2). En la cartera de servicios se incluye una unidad de curas paliativas (para enfermos terminales), una unidad de neurorehabilitación (para pacientes que han sufrido un episodio vasculocerebral) y curas especiales o larga estancia (para personas incapacitadas gravemente con una enfermedad crónica avanzada degenerativa e incurable, con lesiones cerebrales y medulares). Dispondría de un total de 75.000 metros cuadrados construidos.