Atasco de coches en uno de los puntos conflictivos de Formentera.

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El Consell de Formentera podrá regular la entrada y la circulación de vehículos durante determinados períodos del año.

Así lo ha confirmado este miércoles la presidenta del Govern balear, Francina Armengol, que ha presentado el anteproyecto de ley de medidas urgentes de sostenibilidad ambiental y turística para la isla de Formentera.

La norma tendrá la fuerza de una ley autonómica y deja en manos del Consell la facultad de decidir las medidas concretas que se aplicarán, según han especificado. El ejecutivo autonómico prevé que, tras la tramitación parlamentaria, la nueva ley pueda estar en vigor el verano del año que viene.

Para Armengol, se trata de una apuesta «valiente y decidida» desde el punto de vista ecológico y ambiental. Además, ha recordado que para hacerla posible «se necesita una buena red de transporte público y un buen planteamiento de movilidad en la isla». La presidenta ha destacado que el Govern balear es consciente de que Formentera es «una isla pequeña, un territorio limitado y frágil» y que esta regulación nace de un planteamiento unánime en la isla, tanto político como social.

De hecho, la redacción de este anteproyecto responde a una petición del Consell de Formentera, aprobada por unanimidad en el pleno del pasado 20 de diciembre. Su objetivo es dar herramientas a la institución insular para solucionar los problemas de congestión de vehículos que sufre durante los meses de verano.

Por su parte, el conseller del Territorio, Marc Pons, ha detallado el contenido de la propuesta normativa que declara la necesidad de adoptar «medidas específicas» para velar por la sostenibilidad ambiental y económica de Formentera.

La normativa faculta al Consell de Formentera a limitar la entrada y la circulación de vehículos en función de criterios medioambientales, establecer un número máximo de vehículos de alquiler y potenciar el uso de vehículos eléctricos y no contaminantes, tanto en el sector público como en el privado, en el periodo temporal que considere oportuno. Además, el anteproyecto establece un régimen inspector y sancionador que debe asegurar que se cumplan las medidas planteadas.

En cuanto a la restricción de desembarque y circulación de vehículos a motor en un periodo determinado, prevé incluir excepciones, como los vehículos de los residentes, los vehículos para personas con movilidad reducida, los vehículos de servicio público, los tractores o los vehículos de transporte de bienes y mercancías, entre otros.
Asimismo, el Consell podrá establecer un techo de vehículos en circulación y se podrá establecer un sistema de reserva previa para autorizar su entrada en la isla.

En relación con los vehículos de alquiler, el Consell podrá fijar el número máximo de vehículos que podrán entrar y circular en la isla.

La ley incluye otras medidas como la obligación de los parques móviles oficiales de sustituir progresivamente la flota por vehículos eléctricos o no contaminantes. También faculta a la administración insular para limitar temporalmente los vehículos a motor en espacios con valores naturales, patrimoniales o paisajísticos.

El Consell, por su parte, deberá elaborar una memoria anual para evaluar los resultados e impulsar medidas, como ayudas públicas, fomento de la movilidad no motorizada y ampliación de la red de puntos de carga eléctrica.
A día de hoy, Formentera cuenta con una flota permanente de unos 20.700 vehículos, de los que 10.749 son vehículos censados, 8.000 son motos de alquiler y unos 2.000 son coches de alquiler.

La isla cuenta con una población de 12.905 residentes y un promedio mensual de tráfico de vehículos por vía marítima que oscila entre los 24 vehículos diarios de media en enero hasta los 1.295 vehículos diarios de media en agosto. La intensidad del tráfico un día de agosto es de 50.872 vehículos, aunque toda la red viaria es de tan sólo 38,5 kilómetros.