Antoni Real, president COFIB.

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Los farmacéuticos se adaptaron desde el primer día que se decretó el Estado de Alarma para poder seguir atendiendo a los ciudadanos y que estos no vieran interrumpida su atención farmacéutica ni su medicación. «No hemos dudado ni un momento, a pesar de lo incierto de la situación y el riesgo de las primeras semanas, en acudir a nuestros puestos de trabajo para seguir atendiendo a la población», explica Antoni Real, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de las Islas Baleares. De esta forma, las farmacias pusieron en marcha estrictas medidas de seguridad e higiene desde el inicio, con protocolos estandarizados que han permitido seguir atendiendo a los pacientes y que estos sigan con sus tratamientos, para asegurar así su salud y la continuidad del SNS.

En el primer mes de confinamiento, más de 30 millones de personas acudieron a alguna de las 22.071 farmacias de nuestro país, casi dos terceras partes de la población. Así, desde la fase de confinamiento, las farmacias han sido el principal centro sanitario de información para los ciudadanos sobre la posible incidencia del coronavirus en su estado de salud. «Sin duda, el farmacéutico ha sido el sanitario más cercano y accesible durante los primeros meses de la pandemia. Los ciudadanos siempre han sabido, y hoy más que nunca, que el farmacéutico está a su lado en todo momento», afirma Antoni Real.