Los últimos meses se han venido denunciando casos de pinchazos en el ocio nocturno en al menos cuatro comunidades. | R.D.

4

Es la alarma social de este verano y no es baladí. Algunas víctimas han relatado en redes sociales que durante una noche de discoteca notaron que alguien les pinchó con una aguja y que, supuestamente, se les inyectaron sustancias inhibidoras. Tras esta práctica se esconde el temor a ser objeto de agresión sexual. Sin embargo, hasta el momento, nadie ha conseguido demostrar una relación entre el pinchazo y alguna sustancia química que, como se ha dicho, pueda anular la voluntad o la conciencia. Hasta cuatro comunidades autónomas investigan casos, de los que no se tienen constancia en Mallorca.

Así lo explica el doctor Jordi Puiguriguer, médico de Urgencias y coordinador de la Unidad de Toxicología de Son Espases. «Hay más de alarma social que intoxicación», asegura. No duda de que «hay inconscientes, por llamarlos así» que «agreden con jeringuillas» a sus víctimas en el ámbito del ocio nocturno pero no se produce una intoxicación. Según el experto, se trataría de una moda que los medios y las redes sociales habrían amplificado y, por ende, potenciado. En cualquier caso, en Mallorca no se ha atendido ningún caso, al menos de momento. «No tengo dudas de los pinchazos, y también de su peligrosidad, porque pueden transmitir enfermedades como la hepatitis o el sida, pero que con el pinchazo se inyecte droga no se ha podido demostrar, ni aquí, ni en otros países», añade, señalando que en Europa esta práctica comenzó la pasada primavera.

Respecto a los síntomas que se han relatado en los casos denunciados, «los análisis de tóxicos revelan que la víctima se ha tomado algo previamente, cuyos efectos muchas veces duran tras el pinchazo», explica el médico. Por otra parte, recuerda que «cuando se administra este tipo de sumisión química es para cometer un delito, se quiere inhibir a la víctima para abusar de ella», algo que tampoco ha sucedido aunque se genere el temor. Para conseguir anular la conciencia, vía pinchazo, «tendrían que añadir tantas sustancias que las jeringuillas serían muy grandes», añade, por lo que «es casi seguro que no pasa». Según Puiguriguer, «el Clínic de Barcelona, que lo investiga, ya lo trata como    agresiones en un contexto en el que se ha tomado otras cosas, que son las que causarían los efectos». Ahora bien sí se han dado casos, y se han atendido en Son Espases, de personas que han tomado químicos que producen inhibición, en cualquier caso, siempre por la vía oral.

El apunte

Las intoxicaciones crecen un 20 % más que en 2019

Las cifras genéricas de atención urgente a intoxicaciones que está registrando Son Espases han crecido «mucho más» que lo que se registró en el periodo de prepandemia. «Hasta el 1 junio estábamos en un incremento del 20 %», señala el doctor Jordi Puiguriguer. Por otra parte, «la intoxicación por múltiples drogas es cada vez más habitual» y además siempre se da en un entorno recreativo. Aunque es un perfil muy concreto, «también se da en un contexto de encuentros sexuales», añade.