Jürgen Lakal muestra sus heridas de las ocho operaciones a las que se ha sometido. | Click

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Marzo de 2017 será un mes y un año que Jürgen Lakal jamás olvidará, ya que le detectaron un cáncer de colon, del que fue operado ocho veces, lo cual se tradujo en que los siete metros de intestino que tiene quedaron reducidos en uno y medio, y que 302 grapas recorren su abdomen de arriba abajo.

Con el paso del tiempo, y gracias a la quimio y las operaciones que sufrió, el cáncer desapareció del colon, que como hemos dicho quedó reducido a unos pocos centímetros. Bueno, más que desaparecer, mutó en otro cáncer, que se estableció en pulmones e hígado, cáncer denominado mucinoso.

Desde que comenzó el tratamiento del cáncer de colon, hasta hoy, aparte de las operaciones que le han practicado, ha recibido dos sesiones de quimio, más una tercera que ha comenzado esta pasada semana.

«Es un tipo de quimio nueva, que impiden que las células de mi nuevo cáncer puedan crear nuevos vasos sanguíneos con los que alimentarse. Y eso se consigue a través del inhibidor que me pusieron el miércoles de esta semana y que me han quitado el viernes, algo que tendré que repetir cada quince días durante seis meses. Y si todo va bien, cosa que espero, me harán un ensayo clínico sobre esa mutación que han encontrado en mi tumor».

-Lleva usted siete años con el cáncer como compañero de vida. ¿Cómo lo afronta?
-Pues si quiere que le diga la verdad, lo llevo bien. Sí, porque todo es cuestión de replantearse la vida a raíz del cáncer. Y yo me la he replanteado. Ahora disfruto de cada momento, valoro cosas a las que antes no daba importancia. Vivo la vida de otro modo, ¿sabe? Tal vez gracias al cáncer, he dejado de ser un adicto a los videojuegos y, sobre todo, al trabajo. A lo mejor, de no haber tenido cáncer, por lo mucho que trabajaba, quién sabe si no me hubiera dado un infarto, porque mi ritmo era muy grande. Por eso acepto lo que tengo, porque, repito, me deja disfrutar de la vida, y así, a la hora de luchar, lo hago con más fuerzas.

-¿En algún momento, a lo largo de estos siete años, pensó en arrojar la toalla?
-Nunca, ¡jamás!, pensé en eso. Solo me centro en que ese cáncer que me ha llegado a los pulmones y al hígado no crezca rápido. Y eso lo estamos combatiendo con esta quimio que me están dando. Hay que evitar su crecimiento, porque si no -sonríe- igual me voy al otro barrio.

Jürgen Lakal con su mujer Nati.

-Usted tiene en su mujer, Nati, un gran apoyo…
-El mejor, sin duda. El traje de súper héroe que llevo en esta lucha, que mantengo contra el cáncer, me lo pone ella cada día. Si no estuviera conmigo, yo no estaría aquí.

-¿Cómo le contó que el cáncer había mutado y que ,cómo quién dice, había que comenzar de nuevo?
-Pues mire, esta noticia que me dio el médico me la comí solo. Como Nati estaba saliendo de un COVID, decidí no contarle nada hasta que se recuperara. Aparte, estábamos en puertas de la Navidad … Reconozco que lo pasé muy mal hasta que hablé con ella de eso. Pero hasta ese día no quise decírselo. Es más, no se lo comenté a nadie. Es duro, pero pensé que no debía de contárselo. Con lo que había sufrido conmigo a lo largo de tantos años, y ahora, saliendo de un COVID, decirle que tenía otro problema no le hubiera beneficiado.

-En anteriores entrevistas usted nos habló de que tomaba aceite de cannabis medicinal que hace en casa como remedio a los dolores que tiene ...
-Sí. Y lo sigo elaborando y me lo sigo tomando. Y va muy bien. Y se lo digo con conocimiento de causa: en las dos primeras quimios tuve constantemente náuseas, vómitos, diarreas, cosa que en esta tercera quimio no tengo. Como bien, descanso mejor que nunca. Y todo es gracias al aceite de cannabis.

-Cuéntenos como se inició en lo del cannabis o quién le aconsejó.
-Cuando te pones enfermo, y más si es una enfermedad grave, como la que tengo yo, llega un día que te informas por tu cuenta. Y ese día, a través de Internet, supe que en Holanda había unos médicos que trataban el cáncer con cannabis. Es más, desde el Ministerio de la Salud de aquel país, no solo recomendaban el cánnabis contra el cáncer, sobre todo por lo beneficioso que era para el organismo de quién lo padecía, sino que, además, te facilitaba los teléfonos de los médicos que lo trataban con cannabis para que hablaras con ellos. Y yo lo hice. Y ellos no solo me enseñaron a elaborar el aceite de cannabis, sino que, además, me aconsejaron sobre la proporción que debía que tomar y el número de tomas diarias. Pues bien, desde entonces únicamente tomo aceite de cannabis. ¡Ni una pastilla más!, salvo una para la alergia. Soy alérgico a los ácaros y a los olivos.

-¿Y dice que usted mismo se elabora el aceite de cannabis?
-Sí. Para ello compro las plantitas, que cultivo en casa en unas macetas. Y es que si no lo hiciera así, tendría que cómpralo en el mercado, y como yo necesito unos cien gramos al mes para hacer mi tratamiento, este me saldría muy caro. Por eso tengo las plantas, que cultivo y cuido, con el fin de sacarles el aceite.

-Entonces, ¿solo aceite de cannabis?
-Bueno, aceite de cannabis y largos paseos. Tres por norma general a la semana. Uno, partiendo de El Terreno, que es dónde vivo, camino hasta la catedral, que son seis kilómetros. Dos, Dique del Oeste, seis y medio, y tres, Bosque de Bellver, cinco, pues subo, bajo, vuelvo a subir y vuelvo a bajar.

-¿Y divulga lo del cannabis?
-Sí, tengo una página en Facebook: Cáncer, cannabis & Co. En ella cuento mi vida a raíz del cáncer, qué hago, qué tomo, dónde voy, …. ¿Y sabe lo que le digo? Pues que ya tengo unos 700 seguidores, 700 luchadores, pues asi nos llamamos.

-Volvamos a esta última quimio que está recibiendo. ¿Dónde la hace?
-En casa. Va en una bolsita, que llevo conmigo en el cinturón, que va conectada a mi cuerpo. Con ella me pueda mover, aunque mejor estar en reposo, pero… que si tengo que levantarme y caminar unos pasos no me supone ningún problema. Encima me deja descansar.

-Antes nos ha dicho que esta quimio, si todo va bien, puede ponerle a punto para entrar en un ensayo clínico…
-Sí. Tras seis meses de quimio, a raíz de dos sesiones cada mes, podría entrar en ese ensayo clínico sobre la mutación que han encontrado en mi tumor. Si todo va bien, seguro que entro. Mientras tanto, paciencia y esperanza .

-Con Nati será más fácil…
-No lo dude. Sin ella haría tiempo que no estaria aquí, ya que es muy importante sentirte apoyado y arropado en todo momento. Y con ella me siento así.

-¿Qué les dice a los enfermos de cáncer?
-A los luchadores les digo que sigan luchando y que disfruten de la vida, que seguramente ahora la verán de otro modo a como antes la veían. Y a los familiares, que estén siempre a su lado.