Una usuario dispuesta a escanear su identidad. | R.L.

TW
0

Las condiciones legales de la venta de una fotografía del iris a cambio de criptomonedas «no dejan claro hasta qué punto pueden compartir o ceder tus datos a terceros». Es la primera de una serie de advertencias que lanza el abogado especializado en derecho tecnológico, Jorge Morell Ramos, del bufete Términos y Condiciones, sobre el «sarao» de moda que implica una nueva identidad digital de cara al uso extendido de la Inteligencia Artificial.

«Es una puerta que queda abierta», añade. Más aún cuando se utilizan datos biométricos, esto son, los referidos a las características físicas o fisiológicas que aseguran una identificación única. «Si ya se usan para sustituir una tarjeta de embarque ¿por qué no para pagar con los ojos?», propone el experto quien lo tiene claro: «el dinero que te dan a cambio de lo que cedes no compensa, das un dato único».

Y ahí va otra advertencia: «si esta empresa tienen un ataque de seguridad ¿qué pasaría? No te puedes cambiar de ojos, esto no es una contraseña al uso», explica Morell. «Su origen es norteamericano pero capta datos de Europa, por ejemplo, y los mueve donde la protección es menor. No es cualquier cosa».

Frente a la nueva moda instalada por la empresa WorldCoin, fundada por el creador de ChatGPT, en los exteriores de los centros comerciales, un consejo: «el adulto debe saber que da algo único sin la información que debe tener, que es para qué lo quieren y qué riesgo tiene a medio o largo plazo». Por último Jorge Morell advierte de que los menores necesitan que el consentimiento explícito requerido lo den sus padres.

Consubal

Por su parte el presidente de la Asociación de Consumidores de Balears, Alfonso Rodríguez, pide a quien se preste al negocio «que mire muy bien qué está vendiendo y si, efectivamente, el uso de lo que vendemos corresponde a la información que le dan». Y es que ni el mismo Rodríguez tiene muy claro dónde van a parar «los datos» en este negocio.

Una de las principales preocupaciones de Consubal es que se esté garantizando su protección «porque hay muy poca información» al respecto. Rodríguez teme que no sean claros con su uso y posibilidades y lo comprara: «Tenemos una costumbre muy nuestra de dar que sí a las cookies y luego nos llevamos las sorpresas, a ver si nos va a pasar lo mismo», alerta el presidente de Consubal.