El atleta de Sabadell ha descubierto en Menorca una pasión oculta por el mar, que prodiga en cuanto tiene oportunidad, y decidió establecer su residencia en Es Castell cautivado por parajes como Calasfonts.

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Miguel Quesada (Sabadell, 1979) es -porque una vez se ha sido, no se deja de ser- subcampeón de Europa y olímpico en Atenas y Pekín en la prueba de medio fondo de los 800 metros lisos. El atleta, retirado de la alta competición, ha echado tiernas raíces aún en la Isla para compartir experiencia, conocimientos e ilusión a través del club deportivo Lô Esport. A la vez, busca su encaje en una sociedad que no facilita, en numerosos casos, la compleja transición del deporte profesional a la vida cotidiana, la practicada por el común de los mortales.

¿Qué lleva a Miguel Quesada a fijar su residencia y su ocupación laboral en Menorca?
— Inicialmente unas vacaciones, las del verano pasado. Vengo a ver a un amigo, del mundillo del atletismo, Rafa Quintana. Tomando un café me expone la situación del club Lô Esport, su realidad, sus limitados recursos y la voluntad de darle un impulso. Todo queda en una simple conversación.

Que retoman pocas semanas despúes.
— Al cabo de dos meses. A punto de marcharme, me propone que puesto que me ha gustado tanto la Isla les eche una mano con la base, a dinamizar las actividades del club e incitar a los jóvenes a la práctica deportiva. Me gustó la idea, en ese momento estaba sin trabajo y acepté.

¿En qué consiste el proyecto que le propone Quintana?
— Rafa me propone llevar el grupo de entre 9 y 13 años, que entrenan dos días a la semana. Son más de veinte niños. Y además fomentar un grupo de adultos, de atletismo popular, participantes básicamente en 'cursas' que entrenan un poco a su aire. Se trata de asesorarles, darles unas nociones por escrito y entrenarles también un par de días. Depende de la inquietud y los objetivos, nos adaptamos también a la demanda individual.

[Lea la entrevista completa en la edición impresa del 26 de diciembre de 2016 en Kiosko y Más o My News]