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El baloncesto menorquín está en un serio apuro. Además de los problemas con los que con los que se topan los clubes de la isla a la hora de encontrar un patrocinador hay que sumarle que la delegación insular no dispone de suficientes efectivos para asumir todos los partidos del fin de semana. En total Menorca cuenta con 17 árbitros y 15 auxiliares de mesa. "No somos suficientes y además ahora nos vemos perjudicados porque algunos de nosotros tenemos trabajos de temporada y no podemos acudir todos", explica Gabriel Sans, encargado de organizar a los colegiados cada fin de semana.

La falta de interesados en vestirse de negro ha propiciado que el número de árbitros disminuya. "Hace unos años que no podemos asumir todos los partidos de todas las categorías por lo que son los propios clubes los que aportan árbitros en algunos casos, siendo estos jugadores júnior o delegados", explica Sans, que lamenta que "muchos jóvenes que podrían ser árbitros llegada la mayoría de edad se van de la Isla por estudios o los propios clubes los reclutan como delegados o ayudantes".

De los 17 colegiados que tiene Menorca, seis tienen trabajo relacionados con turnos de mañana o tarde, lo que limita su disponibilidad, uno está de baja por lesión, uno lo ha dejado, cinco han comenzado a trabajar en temporada y otro arbitra en EBA por lo que cada quince días suele salir de la Isla. El resto ejerce sin problema.

"En cada partido deberíamos ser dos árbitros y dos auxiliares de mesa pero la falta de recursos nos obliga, a veces, a ser un árbitro y una persona en la mesa, que no puede ejercer de colegiado y que se encarga de las estadísticas y el cronómetro", contempla Sans, que asegura que "el baloncesto está en peligro porque a la mayoría de árbitros nos queda una o dos temporadas más de pitar y debería haber una renovación".

Ser árbitro es fácil
Para hacerse colegiado basta con saberse el reglamento y empezar arbitrando desde las categorías básicas e ir subiendo" explica el delegado insular de los colegiados, que matiza que "lo más divertido es pitar a los pequeños porque puedes corregirles errores, hablarles... A los mayores ya no puedes, es difícil que cambien".Otro aspecto negativo son las críticas. "Cuando lo haces mal te afecta, está claro, pero procuras hacerlo mejor la próxima vez", finaliza Gabriel Sans.