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La selección española consiguió ante Alemania, 68-77, una victoria tan importante como trabajada en un partido en el que su juego sembró dudas, por la falta de alegría, ideas y resolución en el tiro y con una defensa que sólo funcionó en determinados momentos.

Los planteamientos fueron claros desde el comienzo del partido. Pau Gasol y Nowitzki eran una pareja de baile y otra Marc Gasol y Kaman. Dos auténticos choques de trenes. Nivelada la cuestión estratégica bajo los tableros, quedaba la guerra en el perímetro y por ahí comenzó a fallar la selección española.

Otra vez, los tiros claros no quisieron entrar y por ahí comenzó a fallar todo un poco. Menos mal que en defensa el equipo se mostró firme y eso permitió a los jugadores de Sergio Scariolo dominar casi siempre en el marcador, aunque sin apenas rentas, 15-16 al final del primer cuarto.

Pau y Nowitzki se anularon por completo. Los dos se emplearon en defensa y no pudieron superar a su par en ataque. Los uno contra uno se saldaron con un combate nulo, aunque en los primeros diez minutos el alemán consiguiera un triple y tres fallos en tiros de dos, los mismos que el mayor de los Gasol.

En la otra gran pelea, Marc salió victorioso con 7 puntos por 4 de Kaman, un rocoso pívot con la fuerza de un tanque y la insistencia de un martillo pilón.

Calderón no vio aro y Navarro a cuentagotas, por lo que Fernando San Emeterio y sus dos triples, en el segundo período, fueron gloria bendita para el equipo nacional. Fueron los mejores momentos en los inicios del segundo cuarto cuando se consiguió un parcial de 0-8 (18-26), pero, acto seguido, llegó una pájara y nadie consiguió mover los guarismos del equipo en los cuatro minutos siguientes.

La consecuencia fue que Alemania se adelantó en el luminoso tras conseguir un 9-0 y 27-26.

Las dos faltas de Pau Gasol aconsejaron a Scariolo esconder un poco al pívot y probar unos instantes con una zona 1-3-1 en defensa que no dio demasiados frutos, aunque permitió mantener una mínima ventaja de tres puntos, 33-36 al descanso, gracias al trabajo y acierto de Marc Gasol.

Los nueve puntos de Nowitzki no eran lo peor, sino la falta de acierto de los tiradores españoles que en cada fallo añadían una pesada losa a la mochila de la falta de confianza.

Con el mismo planteamiento e idénticos protagonistas, Pau quiso revertir la situación y se jugó el primer balón ante la defensa de Nowitzki, consiguiendo la canasta y tiro adicional por falta del campeón de la NBA. Y acto seguido un triple ante el jugador de Dallas.

Alemania cambió de pareja y encomendó al rudo Kaman ocuparse de Pau, mientras que Nowitzki lo hizo de un inspirado Marc. Ahí encontró España un resquicio por el que se coló hasta la cocina.

Marc jugó interior, donde Nowitzki cojea y Pau salió un par de metros, donde Kaman pierde influencia. La defensa, además, robó un par de balones y el contraataque apareció.

En el minuto 25 la selección ganaba por 43-52 y los germanos intentaban la defensa zonal, pero la falta de acierto en ataque impidió consolidar esa primera ventaja importante.

Volvieron los duelos Pau-Nowitzki, Marc-Kaman y los fallos en el lanzamiento, por lo que el tercer cuarto finalizó con una exigua renta, 55-56.

Con la victoria en el alero, el juego se volvió más descontrolado. Las defensas fueron superiores a los ataques y a falta de cuatro minutos, el 63-66 del marcador apuntaba a final de infarto.

Navarro con dos puntos permitió un primer respiro (63-68, a falta de 3.11 minutos) y Marc Gasol, gran partido el suyo, el segundo al anotar dos tiros libres a falta de dos minutos (65-72).

Pau remató la faena con otros dos libres (65-74 a falta de 45 segundos), que permitieron un final más tranquilo.

También ayudó lo suyo que Nowitzki desapareciera en el último cuarto (sólo 2 puntos), por la defensa y por su inhibición, todo lo contrario que Pau Gasol.


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