No fue suficiente. Sergio Llull se echó la selección a la espalda en la segunda parte pero no bastó - Javier

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Hará falta otro desafío para que Balears saboree el dulce bocado de la victoria. Lituania se llevó el partido pero el que ganó, realmente, fue el baloncesto, y Menorca, por supuesto, que calmó el 'mono' de la canasta con una ración de estrellas y jóvenes promesas. El duelo acabó 79-86, no hubo venganza tras el tropiezo del viernes (83-84), pero tampoco fue un drama. Lo que sí que resultó un fastidio fue disfrutar de la presencia del pívot de Sant Lluís, Jan Orfila, en cuentagotas. Una pinzada lumbar al poco de empezar el partido le condicionó en la primer parte y le impidió regresar al parqué en el segundo tiempo. Sergio Llull, por su parte, firmó un gran partido, y peleó por el triunfo hasta el final. Unas 2.000 personas acudieron a la cita y llenaron de vida la instalación.

Si Llull tuvo el honor de anotar los primeros puntos de esta serie en Palma, en Menorca le correspondió a Rudy inaugurar el marcador. Fue un primer cuarto de menos a más, en el que los dos equipos estuvieron muy fallones pero en el que cada acción de Llull y de Orfila despertaron los suspiros en el respetable. La teórica intrascendencia deportiva del duelo quedaba en entredicho cada vez que Alzamora y Cepukaitis frecuentaban la pintura.

A 5'30'' para el final del primer acto el electrónico arrojaba un tacaño 4-3 que pasó a un 9-9 a 3'01''. Los triples de Sastre, Llompart y cuatro puntos consecutivos del ex CB Jovent, Miki García, así como una buena racha de canastas visitantes maquillaron hasta el (19-19).

El segundo tramo fue similar al primero. Lituania, metida de lleno en la preparación de la Universiada de Kazan, tomó el mando demostrando que es un equipo más hecho que el balear. Los locales, por su parte, intentaban explotar virtudes individuales. Un triple de Rudy, otro de Llompart, asistencias por aquí y por allá de Llull, y los minutos iban pasando. El base del Madrid regaló su primer triple a 50'' para el descanso (39-43) pero Lituania se fue al vestuario con +6 (39-45).

La tónica no cambió en el regreso. Balears rodaba al ritmo de Lituania, que destacaba coralmente en lugar de individualmente. Por los locales, Llompart era el que frecuentaba el aro con más asiduidad. Tampoco espoleaba demasiado el público, algo más preocupado en inmortalizar el partido con las cámaras de sus teléfonos de última o penúltima generación.

Los aficionados despertaron a raíz de tres tiros libres seguidos fallados por Alzamora. Aplaudió la afición con fuerza para levantar el ánimo del gladiador otrora en las filas del Menorca Bàsquet. Él correspondió con cuatro puntos, aunque no impidió que Lituania se fuera al +9 (60-69).

El último acto no fue amistoso. Rudy Fernández se preocupó en demasía en protestar las decisiones de Hierrezuelo y a falta de 5'58'' fue eliminado por la quinta falta. Felicitó irónicamente la labor del colegiado de ACB y eso le valió una técnica que enfadó al público que se acordó de lo que era hacer ruido con los pies. No bastaba para recortar la ventaja visitante, que oscilaba en el +10, aunque sí que desconcertaba a los lituanos en algunos tiros libres (69-77 a 2'47'').

Un triple de Llull a 1'05'' (77-83) puso emoción aunque el partido ya estaba resuelto hacía tiempo y Balears deberá esperar a otro desafío para inaugurar su casillero de victorias (79-86).