Jan Orfila. El pívot de 27 años tenía ofertas de Inglaterra, Dinamarca, Francia, Eslovaquia y España - Archivo

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Jan Orfila ha decidido aparcar su trayectoria profesional como jugador de baloncesto de élite y permanecer en Menorca, al menos durante la próxima temporada, en la que se va a convertir en el refuerzo de lujo del CCE San Lluís en la Primera Nacional, grupo balear.

Orfila, de 27 años y 2,07 metros, natural de Sant Lluís, cuyo último equipo ha sido el Lobe Huesca, deja el baloncesto profesional porque, afirma, no le reporta la felicidad que precisa para practicarlo a este nivel de exigencia. "Me han surgido un par de proyectos para emprenderlos junto a la empresa familiar con la que colaboro en verano y, además, quiero convalidar algunos cursos lo que no podría hacer en un equipo profesional", razona el jugador. Sin embargo Jan, cuya decisión sorprende visto el excelente nivel que mostró en los dos partidos del Desafío Balear junto a la Selección del archipiélago frente a los juniors de Lituania, explica que "en los últimos años no disfruto jugando al baloncesto a este nivel, no tengo las sensaciones que tenía antes". Añade que "el basket es un estilo de vida y lo sigues porque te gusta; esa afición la puedes mantener siempre pero cuando ya es tu profesión llega un momento en el que te preguntas si realmente es así como quieres vivir". Orfila quiere "jugar sin presión, sin un entrenador, como por ejemplo, Quim Costa (al que tuvo en Huesca) que te muerde el culo constantemente, y yo amo el basket pero quiero divertirme con él y siento que debo hacer algo ya y quiero saber si puedo vivir sin el baloncesto como lo he hecho hasta ahora. No es una retirada y por eso voy a seguir en el Sant Lluís disfrutando y sin ser profesional".

El que ha sido jugador del club siglo XXI, Granada, Joventut, Inca, La Palma y Huesca, razona que "no me lo paso bien ahora; yo veo a otros compañeros que sí disfrutan y que lo viven, y a mi, en cambio, no me sucede. Al contrario, si juego mal me añado presión para mejorar y ahora no quiero que mi vida dependa de si me sale un buen partido o mi equipo gana. Quiero ver qué es la vida sin el baloncesto y me siento ilusionado con ello".

Otra de las razones que le han llevado a tomar esta decisión de abandonar el baloncesto como modo de vida es la mala situación general que vive el deporte de la canasta en España, "ya no quiero pasar lo que he pasado algunos años en La Palma, en Mallorca e incluso en Huesca con muchos problemas para cobrar, llega un momento en el que has de parar y ahora la empresa familiar está creciendo, tengo un par de proyectos, y pienso que puedo aportar cosas".

Jan Orfila desecha así propuestas interesantes que le han llegado de Francia, Inglaterra, Dinamarca y Eslovaquia, "también he recibido alguna de España pero la situación está muy mal aquí, y ahora quiero probar algo fuera del baloncesto".