Los equipo de Boscos A y Alcázar A posan sobre la cancha de Santa Clara. Ambos conjuntos resolvieron sus respectivas semifinales ante Ferreries y Sant Lluís con mucha solvencia y exhibieron un gran nivel de juego en la pugna por el título

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El baloncesto menorquín comprobó el pasado fin de semana que la generación de jugadores nacidos en 2001 propulsada por el Boscos anda en vías de convertirse en una de las más notables en la historia reciente de la reputada factoría de Santa Clara. En su propio hogar, la misma se alzó el domingo anterior con el título de Copa de Menorca infantil, al superar en una final de muchos quilates al Alcázar (82-62).

Una conquista de altura. También un mensaje al resto del escenario insular. Integrado, entre otros, por Adrià González y Oriol Aguilera, escogidos por la Balear que acudirá al próximo Nacional Autonómico, el conjunto gualdo, que accedió invicto (16/0) a la F4, dio cuenta del Ferreries en una semifinal desigual (69-19) en el arranque de la fase decisiva (el pasado sábado). Por su parte, el posterior subcampeón, Alcázar A, tampoco dio tregua al Sant Lluís para asegurar su plaza de finalista (87-36).

La final -los azulgrana se llevaron la 'consolación', 70-54-, disputada el domingo a la tarde en una repleta pista de Santa Clara, se desarrolló con mayor equilibrio del que denuncia el registro final (82-62). Un acelerón ofensivo de Martí Medina (autor de 10 puntos en la primera manga) concedió margen al Boscos, que sin embargo nunca consiguió un diferencial superior a la decena de puntos hasta el último acto, en el que, con sus mejores valores en pista, no admitió réplica. Un gran campeón y un digno finalista tras una gran jornada de basket en 'Calós'.