Joan Martinez Escala | Javier Coll

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Ritmo. El término que más se repite hoy en el discurso de Joan Martínez Escala (Gavà, 1984). El entrenador del Bàsquet Menorca anda ocupado en dotar al equipo de la velocidad adecuada a que debe desarrollar su propuesta de juego, a las puertas de la primera jornada de la Liga EBA. El domingo, a las 12 horas, frente al Sympli Olivar, el joven filial del CAI Zaragoza de la Liga Endesa. Objetivos, ser atractivos a los ojos del aficionado, competitivos frente a cualquier rival y, obviamente, ganar.

Primera semana oficial. ¿A qué nivel llega el equipo al estreno de la competición?
— Llegaremos más justos de lo que esperábamos, por circunstancias de la pretemporada. En cualquier caso, el talento lo tenemos, falta añadirle el ritmo que los tres últimos partidos nos han venido muy bien para empezar a cogerlo. Los jugadores se han dado cuenta que el ritmo es muy superior y que el campeonato nos exigirá mucho más. Llegamos con las ideas claras, sabemos qué tenemos que hacer y justos porque nos ha faltado pretemporada, aunque el trabajo desarrollado ha sido bueno.

Pretemporada corta por las circunstancias y características de cualquier proyecto deportivo gestado en la Isla.
— Comparado con otras temporadas, ha sido mucho mejor, pero en función de las expectativas reales, el resto de equipos llevan compitiendo desde el mes agosto, entre amistosos y Lliga Catalana. El ritmo será, con el tiempo, superior. El equipo alcanzará a tenerlo. Pero hay que tener en cuenta que es un grupo de una media de edad elevada. Los veteranos necesitan un margen mayor, pero al final llegan a su mejor estado de forma. Los jóvenes ya están al cien por cien.

La cuota de talento del grupo es evidente, pero también que se mueve en una franja de edad alta. ¿En qué repercute a la hora de diseñar el estilo de juego?
— Sobretodo en defensa. En ataque todos tienen solvencia para generar, al margen de que entren o no por cuestión de ritmo, pulsaciones o de ansiedad. En defensa es un déficit que, de entrada, castiga más. También es cierto que los equipos que están ahora al cien por cien bajarán un poco el pistón, en cambio nosotros creceremos como corresponde al perfil de un grupo como el nuestro y el equipo solo hará que mejorar.

¿El Bàsquet Menorca será un equipo diferente en la liga en función de su despliegue físico?
— No. El año pasado, los equipos que quedaron arriba fueron los que tenían un talento especial. También es cierto que los rivales que nos generaban mayores problemas eran los que corrían más. Hemos de ser capaces de aguantar ese ritmo y adaptarlo al nuestro, aunque por supuesto debemos elevar el nivel. El Bàsquet Menorca jugará en función de sus características. Sabemos cuando se puede correr o no, cuando podemos enloquecer el partido o debemos pararlo. La veteranía en esta toma de decisiones nos dará el plus de calidad que nos debe diferenciar en los momentos clave.

Con la incorporación de David Carbonell, Martínez Escala dispondrá de una plantilla completa y doblada con garantías, como mínimo, en cada posición. ¿Cómo valora el grupo?
— Durante la pretemporada, en los partidos, hemos tenido que hacer encaje de bolillos en diferentes posiciones por ausencias puntuales. A partir de ahora, con todos los jugadores en una dinámica regularizada y la llegada de Carbonell las posiciones y los roles quedarán bien definidos.

Por tanto...
— La plantilla, de inicio, está muy compensada. Tenemos jugadores que penetran, que tiran, que dirigen, que postean muy bien, otros que cumplen la doble función de postear y tirar. Eso, en el marco teórico. Ahora hay que terminar de encajar las piezas para tener un equipo que sabrá utilizar los espacios, que sabrá gestionar los tiempos. Pero primero hay que dotar a los jugadores que llevan tiempo sin competir en Liga EBA del ritmo que reclama la categoría, para que aporten su rendimiento en función de esta competición. Si aparcamos los egos y se asumen los roles formaremos un equipo atractivo. Ahora mismo tenemos un déficit en defensa que nos perjudica mucho en ataque.

El talento y la experiencia se han encontrado en la Isla, de fuera llega la juventud, la proyección y la ambición.
— Sin ninguna duda. Era lo que buscábamos. Talentosos y sobretodo con ganas de comerse el mundo. Y está en su ADN. Nuestra misión es potenciarlo en beneficio de su carrera deportiva y, por supuesto, del equipo. Han de tener claro, al margen de los resultados, cual es el objetivo final para no perder el rumbo. Fijémonos en qué sirve para ganar en todos los sentidos.

Sometidos los rivales al preceptivo análisis, ¿qué liga nos espera?
— Los equipos baleares tienen mucho ritmo; los filiales tienen un ritmo escandaloso, nos exigirán correr, ser agresivos. Cuesta mucho ganar en esta liga. Encontraremos también algún equipo más veterano con el que podremos jugar de tú a tú con nuestro concepto de juego. Pero los grupos jóvenes, la falta de talento o de experiencia, la camuflarán corriendo y si no somos capaces de pararlos lo pasaremos mal.

¿En cuanto a su equipo y otros de presunto perfil más creativo?
— El teórico talento superior no basta para ganar a equipos presuntamente inferiores. Tampoco vale como referencia la temporada pasada, porque los equipos han variado y están muy compensados. En nuestro caso, el nivel del equipo es superior a lo exhibido, bien llevado podemos dar que hablar, pero hemos de meternos en el ritmo de la competición.

El papel del Bàsquet Menorca está por definir, entonces.
— Sí, pero considero que será bueno. Sin duda. ¿Dónde nos colocará al final? Depende de la capacidad que tengamos de adaptarnos al ritmo. Si demostramos ser competentes en este apartado, no tengo ninguna duda que podemos mirar hacia arriba. En caso contrario, seremos un equipo más que sufrirá en cada partido y cuya posición en la tabla será una incógnita, porque en esta categoría el más tonto hace relojes.

Tercera versión EBA en Sant Lluís. Aunque el proyecto Bàsquet Menorca habla de una dimensión definida y muy diferente a las anteriores. Desde su implicación máxima, ¿cómo advierte esta nueva concepción?
— Esta mesa tiene muchas patas. Hablamos de ganar o ganar. No hay opción a la derrota. Y no hablo sólo de resultados. Es más profundo. Hemos de ganar en todo lo que dependa de nosotros. Hemos de dar una imagen que estimule a la gente, hemos de generar ilusión, hemos de trabajar como no se haya hecho en años, hay que agitar la Isla para fomentar la cantera, que se hable y viva el baloncesto como antaño. Este es el objetivo que no hay que perder de vista, en el que no podemos fallar y que depende de nosotros. Evidentemente, todo lo que se pueda hacer en la pista para ganar en este sentido ayudará a sumar. Y las victorias reforzarán esta finalidad.

Mi sensación es que la gente tiene ganas de jugar buen baloncesto, de ver buen baloncesto y de competir. Estamos en un momento adecuado para hacerlo.

Unos propósitos y expectativas que, entiendo, no deben torcer los resultados. La presión y la exigencia numéricas, que deben existir, tienen que ser positivas para el crecimiento del proyecto. Incluso en las derrotas.
— Yo entiendo que la situación no es sencilla, porque puede parecer que no hay ningún input o percepción positiva de los tres partidos que hemos jugado y perdido contra equipos de EBA. Hay que tener en cuenta las circunstancias en que se han disputado y que el ritmo no era el adecuado. Todo es cierto. Como lo es que hemos realizado una serie de pruebas en el escenario que tocaba. Pruebas en posiciones, en sistemas, en situaciones de juego, en lo que necesitábamos. En todo caso, el resultado no depende de uno mismo y sí el resto de aspectos que luego pueden condicionar el resultado.

Por tanto, Martínez Escala reclama confianza al aficionado que hace una lectura puramente resultadista, a la par que «dramática», de la pretemporada.
— Sí, por supuesto. Se ha de tener paciencia y hemos de quedarnos con la respuesta del grupo ante cada golpe. El resto llegará. La construcción del equipo requiere de esta paciencia. A día de hoy no podemos ponernos nerviosos, ni que perdiéramos dos más, porque esto no funciona así. Los equipos veteranos, con tiempo, alcanzan su meta. Tenemos ejemplos recientes en el Gandía o el Collblanc. Es absurdo angustiarse, porque se transmite y no ayuda. Estos jugadores se han unido para pasárselo bien y si disfrutan sobre el parqué llegarán las victorias, sin duda.

¿Espera el mejor ambiente en el pabellón el domingo para el estreno de la competición y recibir al Sympli Olivar, filial del CAI?
— Sin duda. El rival es atractivo con muchos jugadores internacionales en categorías de formación. Yo creo que ahora más que nunca es cuando la afición ha de estar con el equipo. Y que se note desde el minuto uno. No ha de pasar nada que provoque la reacción del espectador, este debe aportar al ambiente por propia iniciativa desde el salto inicial. Porque el equipo también necesita una aportación positiva, de ánimo, desde la grada. Y seguro que será recíproco.