Equipo. Los más jóvenes y otros jugadores menorquines tendrán su oportunidad la próxima campaña - Archivo

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El Sporting Mahonés de la temporada 2011-12 hará un guiño al pasado porque la ausencia de recursos económicos tanto como la escasa respuesta de la afición menorquina este último año le obligará a reducir drásticamente el presupuesto y competir en la Segunda División B con una plantilla marcada por la austeridad y la modestia aún a riesgo de acabar perdiendo la categoría al final de la campaña.

Paco Segarra, presidente, cumplirá el año que le queda para concluir su mandato, sin descartar que lo prorrogue, pero ya no está dispuesto a desembolsar un euro más de su propio bolsillo como sí ha hecho desde que desembarcara en el club hace tres campañas.
La falta de nuevos ingresos, por el momento, hasta que no esté construido el nuevo campo, hará que el proyecto del próximo ejercicio esté marcado por la menorquinización de la primera plantilla. Habrá algunos fichajes foráneos que darán un mayor empaque al plantel, pero la mayoría del vestuario estará integrado por jugadores menorquines o bien que ya estén afincados en la Isla, o hayan permanecido en el propio Sporting desde hace varias campañas.

La reestructuración de la plantilla que comenzará por la contratación del entrenador también se extenderá a los otros estamentos de la entidad. Se trata, en definitiva, de adecuar el club obligatoriamente a los ingresos sin depender de las inyecciones directas del máximo mandatario como había sucedido hasta ahora. Una situación muy similar, por tanto, a la que se dio en la anterior etapa del club en Segunda División B, bajo la presidencia de Gaspar Melsión durante las dos últimas temporadas de las seis consecutivas que estuvo en la categoría. El Sporting, entonces, acabó descendiendo a Tercera División.

El club mahonés ha funcionado este año con un presupuesto de 1 millón de euros, de los que la plantilla se llevaba alrededor del 70 por ciento. El presupuesto podría quedar alrededor del 50 por ciento. Segarra no permitirá, bajo ningún concepto, que se repitan las dificultades que ha tenido esta temporada para hacer frente a los pagos de las nóminas de los jugadores, el alquiler de sus viviendas y otros acreedores. De ahí que la única solución momentánea sea la de reducir el coste a los ingresos asegurados hasta que el reclamado nuevo estadio sea una realidad.

En esa nueva instalación está el futuro de la entidad porque la cúpula del club tiene claro que a partir de ella podrán generarse nuevos recursos facilitando stages de equipos extranjeros o cualquier otro tipo de actuaciones que faciliten ingresos.