Saavedra opta por mantener la calma en lugar de «lanzarnos contra las peñas» | L.P.B.

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«Tenemos dos vías a escoger, o lanzarnos contra las peñas o tranquilizarnos, y yo apuesto por la segunda; hablaremos con quien tengamos que hacerlo, pero no queremos guerra alguna ni enfrentamientos que lo único que harán será perjudicarnos a todos», expone José Saavedra, presidente de la UD Mahón tras el órdago lanzado por su entrenador y coordinador de cantera Joan Melià por medio de este diario en su edición de ayer.

En la misma, el técnico ferrerienc, tras ser expulsado en el epílogo del derbi ante el Menorca por segunda vez en cinco jornadas aseguró que «existe una persecución en mi contra por parte de los árbitros», que se hace extensiva «al resto de categorías del club», y que por tal motivo había optado por «dimitir» de sus cargos con el objeto de no dañar más su imagen ni la de la propia entidad gualdiazul, sin descartar emprender «acciones legales» contra algunos trencillas incluso a través de la «vía ordinaria».

Con antelación a su explosivo discurso, Melià presentó su renuncia a Saavedra, al anochecer del domingo, que no la aceptó. En la matinal de ayer, las dos partes se convocaron de nuevo en presencia de algunos directivos. En el encuentro, los gestores unionistas preguntaron al técnico si se sentía con fuerzas para seguir al margen de la coyuntua arbitral, recibiendo la afirmativa por respuesta. Asunto zanjado. Así lo asegura Saavedra. «Melià sigue; queríamos tener claro que se siente con ánimos de continuar y nuestra confianza en él es absoluta, así se lo hemos hecho ver y no aceptamos su dimisión», aclara el presidente de la Unión. Cuestionado por la reacción del técnico, Saavedra matiza que «él se siente perseguido, y cuando eso ocurre, uno se toma las cosas de 'aquella' manera; la expulsión del otro día es absurda y Joan tiene un problema, y es que su timbre de voz es muy fuerte y los árbitros lo interpretan como protestas cuando no es así; también tiene mucho carácter».


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Saavedra anuncia que «hablaremos con la JIM y con los árbitros, pero no con ánimo de provocar una guerra; más que la Unión no ha luchado nadie contra los estamentos, pero no es el caso ahora, y todos debemos tranquilizarnos, todos nos equivocamos y también Melià debe reflexionar sobre lo que hace bien o mal, no conviene enfrentarse con el poder».

Asimismo, Saavedra analiza que las declaraciones del entrenador «demuestran que es una persona íntegra, comprometida y honrada, pues está dispuesto a irse con tal de no hacer daño al club. No hay problema de vestuario ni con la directiva y ahora que vamos mal clasificados podríamos aprovechar la coyuntura, pero él es nuestro hombre al 100%; nos lo demuestra a diario, vive por y para el fútbol».
Sobre la discreta marcha del equipo en la Regional insular, último junto al Menorca, Saavedra relativiza la situación. «El proyecto es a 2-3 años pero la realidad es que tenemos una plantilla muy corta y encima varios lesionados; espero que vayamos mejorando», termina. De momento, incendio sofocado.