El Mercadal estuvo sobrio en el plano defensivo y no dio opción al San Rafael. Domi corta de forma espectacular un balón interior | GERMAN G. LAMA

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El Mercadal tiró ayer de efectividad para someter al modesto Sant Rafael y sumar tres puntos trascendentales que le permiten seguir en la zona alta de la tabla.

La derrota supuso un nuevo revés revés para los intereses locales que se mantienen al borde de la zona de descenso. El conjunto 'rafeler', que sigue exhibiendo una gran irregularidad, pagó caro dos errores defensivos ante un cuadro menorquín que, sin alardes, se llevó el gato al agua.

El tempranero gol de Calero sentó como un jarro de agua fría para el 'San Rafi'. El centrocampista recibió el balón libre de marca en el segundo palo, algo escorado, y tuvo tiempo para tomarse un café antes de rematar ante un Jaime que, posiblemente, pudo haber hecho algo más para evitar el tanto. Aún no había dado tiempo a que buena parte de la afición se sentara en la grada y el marcador ya estaba en contra. El encuentro se convirtió entonces en una batalla físico-táctica. Los espacios dejaron de existir, así como, por consiguiente, las ocasiones de gol. De hecho, el equipo de Lluís Vidal solo inquietó la meta local en una falta directa botada por Berto y que Jaime desbarató con una estética palomita. Únicamente hubo una acción clamorosa de gol en el resto del primer tiempo y fue para el San Rafael. Juanma, con un pase largo, habilitó a De Pablos, quien mandó el balón fuera completamente solo ante Óscar y a escasos siete metros de la portería.


Cambio

Tras el descanso, el Mercadal se atrincheró, dispuesto a defender su renta tras ver la inoperancia ofensiva rival. Los 'blue' empezaron a rondar el área en acciones a balón parado, pero sus remates no encontraban el arco. Cuando más cerca parecía estar el empate, un error de Guti dejó completamente solo a David Mas, que encaró a Jaime, le dribló y marcó a placer. Román reaccionó con Nil y Vega y el San Rafael se adueñó aún más del partido y empezó a llegar con bastante peligro al área de Óscar pero entre su desatino y las intervenciones del cancerbero, perforar la meta se convirtió en una misión imposible. La pegada del Mercadal marcó la diferencia.