Golazo y celebración. Los jugadores del Mercadal rodean a su capitán, Javi Lacueva, tras el segundo tanto. | Josep Bagur Gomila

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Podía hacer algo grande ayer el Mercadal, y lo hizo. En la historia del fútbol balear quedará reflejado que un 8 de octubre ganó la fase balear de la Copa Federación ante el Binissalem y accedió a la competición nacional como primer club no mallorquín capaz de hacer suyo este título. La ambición ante un logro inédito y el entusiasmo de sus jugadores le permitieron tumbar a su experimentado rival, invicto en lo que va de temporada hasta su llegada a Sant Martí. Los goles de David Mas y Lacueva (2) ajusticiaron un partido sobrio, poco o nada vistoso pero con la dosis de emoción necesaria por el botín en juego.

El choque se abrió rápido para el Mercadal cuando David Mas empalmó un disparo lejano tras el rechace en un saque de esquina. La intención del tiro y la posición adelantada de Fons hicieron el resto.

Fue el inicio soñado para los locales a los que Vidal, sentado en la grada por sanción, había distribuido con el propósito de multiplicarse en el centro del campo con solo Mas en punta y abrir el juego hacia Lacueva y Xisco, este último el más activo en una primera parte de puro músculo.

Arriba en el marcador, el Mercadal titubeo indeciso sin saber si proyectar su dominio o dedicarse a contener. Y ahí el partido se convirtió en un forcejeo de fuerza sobre el rectángulo de juego. El Binissalem no se inmutó porque su situación no variaba en exceso. En cualquier caso necesitaba marcar para pasar la eliminatoria. Y casi sin buscarla le llegó la primera y única ocasión del tiempo inicial. Forteza sentó Víctor en la banda izquierda y centró al segundo palo para que Salvá cabeceara limpio al fondo de la red. Era la recompensa, quizás excesiva, a un equipo compacto y de patrón definido.

No consiguió el Mercadal resarcirse del contratiempo hasta el descanso pero la reanudación fue mano de santo de inmediato. En el primer minuto Xisco iniciaba una acción por la derecha y el balón cruzaba al otro lado del área donde Lacueva, con exquisita tranquilidad, controlaba y batía raso y cruzado a Fons.

La final quedaría definitivamente sentenciada apenas un cuarto de hora después. De nuevo el capitán del Mercadal dirigió con maestría una falta directa fuera del área, a la escuadra de Fons. Otro golazo que liquidaba el debate, aún más claro todavía cuando el árbitro expulsaba a Blay por obstruir un avance de Aitor, presuntamente por medio de una agresión unos minutos después.

Le bastó al grupo de Vidal con mantener a tono a su rival que, pese a los cambios introducidos por Tomeu Pons, se diluyó con el paso de los minutos y algunas brusquedades repartidas. El Mercadal es el más grande, el Mercadal es el campeón.