Bestard, presidente de la federación balear, sorprendido por la repercusión de aplicar el código ético | M.A.C.

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Cumplir la ley. Es el principal precepto a respetar por el que se rige la Federació de Futbol de les Illes Balears (FFIB) bajo el mandato de Miquel Bestard, «o actuamos así o mejor me voy a casa». Por eso el máximo dirigente del balompié autonómico se ha visto sorprendido y superado por la repercusión legal que, sobre su figura y responsabilidad, puede tener la aplicación del código ético que desde 2003 administra las clasificaciones en las categorías benjamín y alevín del fútbol menorquín según acuerdo del Consell y la Junta Insular de Menorca (JIM).

Un informe jurídico, solicitado por la FFIB a raíz de una protesta elevada al órgano rector, revela que establecer una clasificación de una competición federada al margen de la reglamentada por la Llei de l'Esport Balear y, en este caso, por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) es ilegal.

Y la consecuencia de aplicar este código ético -que suma o resta puntos en función de otras variables de participación y conducta, además de las propias del marcador-, según informó a «Es Diari» el propio Miquel Bestard sería que «puede derivar en mi inhabilitación perpetua». Según interpreta el asesor jurídico federativo, nos hallaríamos ante una infracción tipificada en la Llei de l'Esport Balear como «muy grave», al considerarse la aplicación de este código ético como un «acto dirigido a predeterminar no deportivamente el resultado de un partido, una prueba o una competición», según reza el artículo 143 del capítulo IV.

E incurrir en esta infracción muy grave puede suponer, según el artículo 147, una sanción de «inhabilitación a perpetuidad» o, en un grado menor, «suspensión o inhabilitación temporal por un periodo de uno a cuatro años o, si procede, por un periodo de una a cuatro temporadas».

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