Un jugador del Ebro intenta salir entre Stefi y Lluís Triay en un lance del encuentro | CD Ebro

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La dura derrota cosechada por el Atlético Villacarlos frente al Ebro por 4-0, un rival directo, ha hecho aflorar cierta decepción en el seno del club de Es Castell que confiaba en este último tramo de competición de la primera vuelta para coger carrerilla y acercarse al objetivo de los 14-16 puntos deseables. Con tan solo siete unidades en el casillero, la cita de este viernes (16.30 horas) frente al Lleida, es toda una final que el conjunto de Lluís Vidal debe sacar adelante sí o sí.

Un «penalti irrisorio» como señalaba el técnico a la conclusión del duelo, abría el camino de otro varapalo para el Atlético Villacarlos en el estadio de La Almozara. La derrota ha supuesto un bajonazo para el equipo y no porque las distancias con los predecesores hayan aumentado, de hecho, se mantienen los cuatro puntos de desventaja, sino porque en este encuentro se habían depositado esperanzas de regresar en positivo y dejar a un competidor en peor situación.

Sobre el partido, el momento del equipo, el presidente, Joan Quevedo, apuntaba que «evidentemente no fue bien, teníamos esperanzas de puntuar pero tres decisiones arbitrales contrarias nos perjudicaron».

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