El preparador de fútbol ciutadellenc, recluido en la ciudad italiana a de Rovereto, en pleno confinamiento desde su casa | ILARIA BIASION

2

El coronavirus no da tregua en España pero menos en Italia, país que ya ha superado a China. El país sumaba este sábado otros casi 800 muertos por covid-19 más en aquellas 24 horas, el mayor número de muertos en un solo día. Así, el número de fallecidos aumentaba en una jornada un 18,4%. El balance de víctimas mortales superaba casi los 5.000, con un número total de contagios de 45.700. Esta era este sábado por la mañana la situación en Italia, cuando «Es Diari» contactaba con el entrenador de fútbol de Ciutadella, Nan Moll, que reside en la ciudad de Rovereto, provincia de Trento, ya que es el entrenador y director técnico del club U.S. Levico Terme italiano.

El coronavirus, comentaba un angustiado Moll, «nos afecta a mí y a mi pareja como en toda Italia, una situación de alarma que nos tiene aislados, en cuarentena en casa para prevenir que se expanda el virus, ya que los hospitales están saturados porque hay que recordar que la vida sigue, no se detiene». No solo hay que convivir con el virus, «sino que también con los problemas del día a día y los hospitales han de atender todas las situaciones habituales». Es por esto que «todos debemos hacer uso de los valores, ser responsables y respetar los consejos y órdenes de los especialistas porque esto no es una broma, es la salud de todos; de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestros hijos, de nuestros amigos», manifestaba Moll, esgrimiendo que este partido «lo jugamos todos y estoy convencido que con trabajo en equipo lo superaremos para ser más fuertes», exclamaba un Moll que no quiere obviar la realidad de Italia, el país más infectado. «Estos días aquí es un desastre, con 627 muertos anteayer; los llevan a quemar con camiones del ejército a crematorios comunes y los familiares ni se pueden despedir, un desastre», insistía, incrédulo, Moll, en su primera experiencia en Italia, tras su etapa en la Barça Academy de Fukuoka, en Japón. «Debemos ser responsables, no es una broma. Primero está la salud y solucionar este problema y después ya pensaremos con el trabajo».

Lea la noticia completa en la edición impresa del 22 de marzo en Kiosko y Más