La imagen de Borja Iglesias ha sido ampliamente comentada en las redes sociales. | Twitter

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¿Se imaginan un futbolista homosexual en el club de sus amores? Qué desfachatez. Eso es al menos lo que piensan algunos supuestos aficionados del Real Betis, vistas sus reacciones de rechazo a una fotografía que retrataba a su delantero centro, Borja Iglesias, con las uñas de las manos pintadas de negro en un entrenamiento.

Alguien compartió la imagen y las reacciones de este estilo no tardaron en sucederse. Tontos los hay en todas partes y colectivos. Muchos de ellos no daban crédito a la posibilidad de que uno de los componentes de su equipo fuera gay, una posibilidad que rechazaban de plano.

Hubo algún insensato, por no calificarlo de otra manera, que pidió que lo echaran del equipo por ser gay. Lo que sucede es que Borja Iglesias no se pintó las uñas por nada relacionado con su orientación sexual.

Él mismo lo explicó, lanzando un sonoro 'zasca' a todos los que se habían pronunciado al respecto con tan poca altura de miras. El futbolista afirma que se pintó las uñas de color negro para rechazar el racismo, coincidiendo con los días de protesta por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco.

Asimismo, el ariete bético ratifica que su gesto «también viene bien contra la homofobia».

Tanto la manifestación simbólica de Borja Iglesias contra el racismo, como el posterior alegato a favor de los derechos de las personas independientemente de su condición sexual ha sido ampliamente aplaudida en las últimas horas en las redes sociales.

De hecho su club, el Real Betis, ha emitido un mensaje apoyando al futbolista y, siguiendo su ejemplo, los verdiblancos rechazan el racismo y también el odio contra el homosexual.