Una panorámica cenital de la regata de ayer, en la que se vivieron instantes de máxima emoción y belleza. El viento hizo apareció y la flota no decepcionó. El evento termina hoy. | Nico Martinez/MartinezStudio

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La flota de la XI Copa del Rey Panerai zarpó del puerto de Maó a las 12 horas sin demasiado optimismo. El anticiclón situado sobre Menorca amenazaba con dejar en blanco la segunda jornada por falta de viento, y aunque tarde, este terminaría apareciendo, y por encima de los diez nudos. El comité supo esperar, rectificar sobre la marcha antes de aventurarse a dar la primera salida, y también supo arriesgar.

El resultado en el mar fue una regata espectacular para todas las clases, con momentos de auténtica emoción, como el paso de los Big Boats por la Isla del Aire –deslucida por la descalificación del Big Boat Moonbeam IV, confirmada a última hora de la noche de ayer– o la impresionante llegada en la rada del puerto mahonés con viento de popa y los todos los spinnakers desplegados.

Los Big Boats realizaron un recorrido largo, de 27,7 millas, en vista de que el viento no amainaba y había muchas ganas de sacarse la espina de la primera jornada. El resto de categorías completaron una travesía de 17,3 millas. El viento de Levante fue de menos a más, desde los seis nudos justos de la salida hasta los 13 que registraba el anemómetro a las cinco de la tarde.

Del infinito al cero

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El espectáculo ofrecido por Mariquita (1911), de 34 metros de eslora, y Moonbeam (1914), de 35, en Big Boats, habría sido recordado durante años de no ser por la descalificacióndel segundo, tras denuncia del primero –el incidente, de acuerdo con la declaración del Mariquita, se produjo unos 30 segundos antes del bocinazo de salida; el jurado aceptó la versión del perjudicado por la maniobra ilegal y optó por descalificar al Moonbeam IV, que hizo uso de motor para salir del rumbo de colisión–.

Navegaron prácticamente juntos desde la salida y llegaron al puerto separados por menos de cuatro minutos tras 27 millas náuticas. En cualquier caso, una secuencia que dada la eliminación, queda en anécdota.

En la clase Época Marconi, Albert Kusak y su tripulación del Enterprise (1939) llegaron a Maó como favoritos, pero en la primera regata resultaron muy penalizados por la escasa intensidad del viento. Pero ayer navegó casi siempre en cabeza de la flota y se acabó imponiendo en tiempo real y en compensado, con dos minutos sobre el inglés Skylark (1937), de Tara Getty, y tres respecto al Sirius (1936), del italiano Paolo Zaninoni, que conserva el liderato. En Época Cangreja, Chinook, un diseño de N.G. Herreshoff de 1916, es ya virtual ganador, en gran parte gracias al descalabro sufrido ayer por sus adversarios.

El Namib (1967), patroneado por el italiano Davide Besana, se colocó al frente de los Clásicos después de que el Jurado decidiera descalificar al Bufeo Blanco (1963) en la regata del pasado jueves, cuando fue primero. El Calima (1970), de Javier Pujol, apunta también a un récord. Ganador de la Copa del Rey Panerai entre los años 2003 y 2011, está a un paso de recuperar su corona. Se ha adjudicado las dos regatas disputadaas y navega siempre en cabeza y con una ventaja suficiente como para estar confiado.