Mala cara. El gesto de miedo de Sorokina en el bloque con Esther a Marisa Fernández ejemplifica la falta de valentía que tuvo el equipo - Paco Sturla

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El Valeriano Allés ayer mordió sin apretar los dientes ante el peor rival posible, el Nuchar Tramek Murillo. El aspirante dio opciones al vigente campeón pero las bermellonas no aprovecharon las concesiones. "Las arrinconamos tácticamente", aseguró Bep Llorens en la rueda de prensa posterior, "pero no lo hemos aprovechado", se lamentó. Una mala decisión, maquillada por el set ganado, pero insuficiente para ganar y para satisfacer al técnico de Ciutadella. Ahora el Valeriano afronta el último partido antes del parón liguero para disputar la Copa de la Reina dentro de dos fines de semana en Haro. Otra competición, otra historia.

El partido arrancó con un intercambio de errores desde el saque impropio de unas y otras. Llegó el Valeriano Allés a ponerse por delante en el marcador con el 5-4 antes de que Irene Cano diera el susto en un salto a la red en la que al caer pisó mal. Pidió tiempo muerto Bep Llorens para que la fisio atendiera a la central. Nuria Pérez le aplicó frío y la jugadora decidió seguir en el partido. El parón sentó mejor al Murillo que tomó la delantera rápidamente y ya no le volvió a molestar el Valeriano Allés.

Un remate de Rese McNatt, en su primera aparición, significó el 7-9 pero luego, un parcial de 0-8 encaminó el primer acto (8-17). Por medio, Bep Llorens intentó frenar la sangría con un tiempo muerto aunque no sirvió de nada y, encima, Yoraxi Meleán demostraba que es una de las colocadoras más inteligentes de la Superliga -Ya lo había avisado el técnico de Ciutadella en la previa- y sumó dos puntos con sendos giros sutiles de muñeca que cogieron a la defensa bermellona descolocada.

No le costó al Murillo llevarse el prólogo, y menos cuando dos parciales de 0-4 le permitieron llegar al 12-24. A pesar de la superioridad, el Valeriano Allés defendió con el cuchillo entre los dientes todo lo que pudo aunque el 13-25 no se hizo de rogar.
El segundo juego empezó como el primero. El Murillo imprimió su superioridad en el remate una y otra vez, pero luego compensaba el marcador en beneficio local con errores en el saque (7-7). Se contagió Danira Costa, que regaló el tiempo técnico a las visitantes. En tres ocasiones el Valeriano Allés se puso por delante en el electrónico (5-4, 12-11 y 15-14) pero duraba poco la ventaja. Las chicas de Carlos Carreño eran superiores en la red con gracias a la experiencia y a los 194 centímetros de la ex internacional española Marisa Fernández.

La mayoría de los remates de Esther Marquès, Rese McNatt y Lara Sorokina no pasaban el muro riojano y por momento parecía que al ataque local se le hacía de noche ante la imponente sombra de Fernández. Y cuando no era ella, era la otra central, Jessica González la que remataba. Lo cierto es que el Valeriano Allés se atascó en el punto 15 tras una mala recepción. Las bermellonas parecieron perder la ambición de las jugadas anteriores. Bep Llorens detuvo el partido en dos ocasiones pero nada pudo hacer para solucionar el 0-8 que significó el (15-22). Dio entrada entonces a Elena Marmaneu y a Roser Olives tratando de sorprender a Carreño. La joven opuesta logró colar un remate muy inteligente por el centro pero un error de comunicación en la recepción bermellona propició el 17-25 y el 0-2.

La sensación de desigualdad en calidad entre las dos plantillas desapareció en el arranque del tercer set. El Valeriano Allés tuteó a un Murillo que no seguía fino en el saque y se anotó el primer tiempo técnico (8-7) espoleados por un público que fue capaz de levantar a sus jugadoras. McNatt y Sorokina recuperaban la sonrisa y la superioridad en el remate, las locales se marchaban hasta el 11-8 que obligaba a Carreño a pedir tiempo muerto por primera vez en el partido. El parcial de 4-1 invitaba a soñar (15-9) y más cuando el Valeriano se adjudicó el segundo tiempo técnico (16-11).

El partido había cambiado radicalmente, el Murillo había empequeñecido ante el bloqueo ciutadellenc, su entrenador pidió el segundo tiempo muerto (21-15), pero el set era bermellón y así lo rugió el público en el 25-17.

Regreso a la mala imagen
Remontar el partido pasaba por mantener el nivel de ambición y acierto del Valeriano Allés y que el juego del Murillo siguiera 'en el hoyo'. No se cumplió ni lo uno ni lo otro. Las visitantes inflingieron un 1-5 de salida que hacía pensar lo peor y obligó a Bep a llamar a las suyas a al banquillo. Las locales mantuvieron su peor versión ante el acecho visitante y entró de nuevo en el partido Roser Olives en busca de desajustar a las visitantes (4-10). Marisa Fernández apaciguaba la tímida reacción bermellona, que se columpiaba en el -6 (7-13, 8-14 y 10-16).

Con el 11-21, Bep Llorens gritaba "no bajemos" desde el banquillo, pero era demasiado tarde. El Murillo había recuperado su identidad y se impuso con el 11-25.