Ayer visitamos a la jugadora del Valeriano Allès Menorca, Sita Pons, en el centro contable de la calle Fivaller donde trabaja desde hace años | Gemma Andreu

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Para nada se habría imaginado Sita Pons (Ciutadella, 1980) que a sus 33 primaveras acabaría debutando en la Superliga con el club de toda su vida, donde lleva 22 años en activo. Debutó a los once en el nuevo Pavelló Municipal bajo las órdenes de Xeca Anglada y Lourdes Llorens, y el sábado actuó por primera vez como titular, de líbero, en el equipo profesional dada la lesión de su compañera, Eli Gener. Sita ha llegado a la cima del voleibol de la mano del Valeriano Allès. Compaginando volei y trabajo, la ciutadellenca culmina así un sueño tras haber sido protagonista en cada uno de los históricos ascensos del CV Ciutadella.

¿Superado ya el susto de la titularidad y, además, como líbero del equipo ante la baja de Eli Gener frente al líder?
Sí, pero el viernes cuando me vino Bep Llorens y me dijo que jugaría me quedé de piedra. Nunca lo habría esperado porque Eli siempre juega aunque esté tocada. O sea, que tan sólo pude entrenar el viernes en esta posición.

Pese al abultado resultado en contra, ¿satisfecha de su aportación a nivel individual?
No me fui con mal sabor de boca, y me salió mejor de lo que creía porque al ver como 'pegaba' el Murillo en el calentamiento... Sabía que sería difícil, pero pensé en ser fuerte, y creo que los errores fueron más mérito del rival que nada.

Tras unos años en Primera Balear, ¿pensaba en que un día el club confiaría en usted para el equipo de Superliga?
Para nada, la verdad. Y ni tan sólo me lo había planteado. Igual sí anhelaba entrenar más arriba de un equipo de Primera Balear, y punto.

¿Entendió cuando el club ascendió a Superliga que prescindiesen de usted?
No tengo nada que reprochar. Sí que es verdad que en ese momento ilusionaba la Superliga pero cuando vi su nivel y exigencia lo entendí.

Volviendo al partido con Murillo, ¿decepcionadas?
No es que estuviéramos pensando en la Copa. Lo dimos todo y ya está. Jugamos las que estábamos mejor. Yo había jugado ya momentos puntuales pero nunca de titular este año.

¿Tenía claro que su papel estaría este año en labores defensivas?
Y tanto, y es lo que me gusta. Ya no tengo ansias de protagonismo porque ya pasé mi etapa de jugadora anotadora. Me siento bien así.

¿Como compagina su trabajo con el voleibol profesional?
No es fácil. Por suerte tengo una jefa que ama el deporte y me apoya y ayuda en todo. Ella me empujó a dar el sí a Llorens. ¿Cómo lo hago? Por las mañanas trabajo y por la tarde, antes de entrenar, hago mi trabajo físico que por la mañana han realizado el resto de compañeras (sonríe).