Las jugadoras del Avarca Carla Jiménez, en acción ante la red, Davenport y Amaral, en el partido liguero del pasado sábado | Gemma Andreu

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El Avarca de Menorca afronta en la tarde-noche de este martes el partido de vuelta de los octavos de final de la CEV Challenge, y por tanto, la difícil empresa de intentar levantar el 0-3 adverso con el que el Neptunes Nantes le sometió en el duelo de ida celebrado la semana previa en Ciutadella (Mangin Beaulieu de Nantes, 20.00 horas, según el huso horario francés y español).

El equipo que entrena Bep Llorens ha llegado a tierras bretonas después de facturar la que fue su octava victoria consecutiva en la Liga Iberdrola (sobre diez jornadas celebradas), lo que por elevación le ha permitido asegurar un puesto en las semifinales de la próxima Copa de la Reina, unos registros totalmente estériles en cuanto a su valía aritmética para el compromiso de esta jornada, pero en cualquier caso sí un estímulo, con la importancia que ello supone en el aspecto sicológico, y para tratar de obrar la que sería una de las grandes proezas, de la presente temporada, y probablemente, en la cronología de la entidad que preside Andreu Hernández.

El Avarca hace solo seis días ya pudo calibrar en primera persona todo el potencial que reúne en plantilla el colectivo francés que dirige el entrenador toledano César Hernández, quien por su parte viene de hacer grande al Vakifbank turco, con el que conquistó el pasado mes de mayo su segunda CEV Champions League de voleibol, proceso que ansía emular ahora en el club nantés, donde está llevando a cabo una temporada casi perfecta.

Invulnerable

Invulnerable en las últimas semanas, en tanto que el Neptunes ganó los siete partidos que disputó durante el pasado mes de noviembre, tanto en Francia como en Europa, secuencia triunfal que incluyó su victoria en Ciutadella sobre el Avarca del miércoles previo, una dinámica que no ha alterado en la apertura de diciembre, donde ha derrotado –el sábado– al Levallois-París, 3-0, en el marco de la jornada 10 del campeonato doméstico francés (con cinco jugadoras por encima de los 10 puntos anotados, lo que detalla la cantidad de opciones y de resortes de amenaza que acumula en ataque el conjunto nantés), lo que además de permitirle abundar en su excelente inercia, asimismo le ha situado en el segundo lugar de la clasificación de la liga gala, a un solo punto de distancia del Vandoeuvre-Nancy, líder del torneo.

Provisto de una amplia gama de recursos en su plantilla, en la misma lucen especialmente la internacional neerlandesa Marrit Jasper, quien ya dio cuenta la semana anterior en Ciutadella de su nivel e impacto en la estructura del equipo bretón (terminó la ida con 15 puntos, cada cual más determinante), la opuesta norteamericana Taylor Mims, su compatriota Jaelyn Keene, y la polaca Justyna Lukasik.

Eso son los principales rostros de un entramado de juego que se basa en su calidad, pero también en su orden, en su poderío físico y en su envergadura (lo que por ejemplo hizo estragos en el primer partido y motivó ciertos problemas en el Avarca).

Pero el equipo de Ciutadella, aun asumiendo lo superior que se mostró el Neptunes Nantes en la Isla y de lo arduo de su meta, no viaja como comparsa ni víctima propiciatoria a tierras del Loira.

Tras derrotar al Arenal Emevé lucense en la noche del sábado en la Isla, lo que significó mantener y apuntalar su liderato en la liga española, y que asimismo se tradujo en su clasificación directa para las semifinales de la Copa que se jugará en Sevilla el primer trimestre de 2024, el conjunto menorquín aspira a presentar batalla desde el inicio en suelo francés, y será el desarrollo el partido lo que dictamine su margen de opciones, y si este se acota o se incrementa. Pero nadie en la expedición del Avarca contempla una rendición de antemano y será el colectivo bretón, tal y como sucedió en la Isla, el que deberá granjearse una clasificación que no le será entregada sin réplica.

Cuentas

En lo que atañe a las cuentas, estas son claras; el Avarca, para calificar por vez primera para unos cuartos de final de una competición continental debe ganar por 0-3 o por 1-3, lo que significaría el empate en la eliminatoria, que motivaría el set de oro (al mejor de quince puntos). Si el equipo francés, por contra, suma dos sets perdiendo por 2-3, se clasificará y dejará fuera de combate al equipo insular, como también, por supuesto, si gana el partido, independientemente de la diferencia. Pero el guion de este segundo partido, de momento, no esta redactado para un Avarca que persigue, en las cercanías del Loira, el pase a unos cuartos de final que de momento, se antojan muy caros.