Arturo Robsy

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Allá por mayo de 1972, el joven e inquieto Arturo Robsy inició su andadura como escritor cuando en las páginas de «Es Diari» se publicó «Cleptomanía», cuento con el que fue finalista del concurso «Arriba 1972», del propio rotativo insular. A partir de entonces, su vínculo con el medio fue a más y en junio de ese mismo año se convirtió en coordinador de «Los martes, letras», una sección literaria en la que semanalmente incluyó un relato. Ahora, su hijo Eduardo Robsy ha reunido en un libro los 85 textos que publicó, y que lanza coincidiendo con el 50 aniversario que se cumplía, justo ayer, de ese primer cuento.

«Cuento del martes» era el epígrafe bajo el cual Robsy publicaba sus narraciones. Título que pone nombre al libro que permite echar un vistazo a la Menorca de antaño, desde el prisma de un hombre que colaboraría con otras publicaciones de ámbito nacional.

Arturo Robsy Pons (Alaior, 10 de julio de 1949 - Maó, 15 de julio de 2014) fue escritor, poeta y articulista que, en sus años de juventud, publicó relatos en la prensa local. Lo hizo especialmente en el MENORCA, donde se encargó de coordinar «Los martes, letras», sección que servía de altavoz a autores jóvenes, Pascual-Antonio Beño, Juan Luis Hernández, Isabel Petrus o incluso poemas de Ponç Pons.

Robsy fue polemista y colaboró regularmente con medios nacionales, como los periódicos «El Alcázar» o «La Nación», o revistas u otras publicaciones, como «Cuadernos de humor», «Razón española», «Altar mayor» o «T.F.P. Covadonga». Lo hizo también en la revista de FNFF.

En dos ocasiones, Robsy fue finalista del concurso de relatos del periódico «Arriba», del premio de novela de Ciudad Real y también del concurso de cuentos «Hucha de Oro». Publicó en la editorial Espasa la novela «Lío en Kio», coescrita con Ángel Palomino.

Cultivó la amistad de otros escritores e intelectuales ideológicamente afines, como Fernando Vizcaíno Casas, Ángel Palomino, Marcelo Arroita-Jáuregui, Juan Luis Calleja y el poeta Alfonso López Gradolí.

El escritor

La novela, el relato, la poesía y el ensayo fueron el hábitat creativo y literario de este escritor compulsivo que no dejó de escribir durante toda su vida. En cuanto a influencias, se aprecia en su obra el gusto que tenía por autores como P.G. Wodehouse, G.K. Chesterton, Edgar Wallace o Rudyard Kipling.

Su obra literaria, tanto en verso como en prosa, en el ámbito de la ficción o el ensayo, es inseparable de su pensamiento político, ya que siempre se consideró falangista. Su activismo político y militancia, así como la marca indeleble de estos en su obra, marcaron su exclusión de los circuitos comerciales editoriales, si bien no acabaron con su determinación a escribir y ser leído. Es así que autoeditó buena parte de su obra y fue pionero en la distribución en formato digital de sus escritos.

Su obra

Para su hijo, este 16 de mayo era la fecha perfecta para lanzar la edición del libro que recoge los 85 cuentos que su padre publicó en «Cuento del martes», entre junio de 1972 y mayo de 1974. Textos «muy literarios, en los que él buscaba sorprender», ya fuera con «historias muy sensibles o de denuncia, para exponer los problemas o los cambios que experimentaba Menorca».

«Vale la pena mirar atrás, porque permite ver que las preocupaciones que había en los años 70, no son tan diferentes de las que tenemos hoy en día», afirma Eduardo Robsy, hasta hace unos días director general de Vivienda en el Govern.

La mayoría de los escritos son de ficción. Pueden encontrarse desde fábulas y leyendas, a crónicas, libretos teatrales, ensayos, autoficciones, y con temáticas muy diversas, de amor, sobre ecología, familia, la vejez, la religión, el progreso, la ciencia, la denuncia social, la historia. Pero siempre, destaca su descendiente, «desde una perspectiva muy personal» y siempre con humor, a veces mordaz.

Este volumen sale a la luz en formato electrónico y gratuito a través de la biblioteca digital textos.info y, en formato físico, se podrá obtener por el sistema print on demand de Amazon.