Garrido, Negueruela, Oliver, Armengol, González y Pons con evidente rostro de satisfación al inicio de la Ejecutiva del PSIB.

1

La movilización tiene que continuar. Es la consigna de la dirección del PSIB –que este lunes se reunió para analizar los resultados del domingo– y de dirigentes y cargos del partido consultados antes por este periódico. El objetivo está claro: reeditar el pacto de izquierdas después de las elecciones autonómicas y municipales del 26 de mayo. Tanto Més como Podemos ven al alcance de la mano esta posibilidad. Y constatan que el PP afronta esos comicios con los peores presagios.

Francina Armengol, la secretaria general del PSIB y presidenta del Govern, no tiene otro objetivo que continuar en el cargo y ampliar la mayoría. La dirección socialista considera que, por primera vez en la historia, es factible no solo gobernar sino que el PSIB sea el partido más votado en unas autonómicas, igual que lo fue en las generales del domingo.

«No, Sánchez no puede pactar con Ciudadanos y ese será el mensaje del PSIB», dijo el diputado electo Pere Joan Pons antes de la reunión que se celebró en la sede socialista.

Desde la dirección socialista se insiste en que lo más adecuado sería que los posibles pactos no entorpecieran la campaña para las autonómicas. «No se cerrará nada hasta después y el PSOE puede incluso intentar gobernar en minoría», precisó otro electo.

Francina Armengol sigue considerando que acertó al no unir el domingo las elecciones autonómicas con las generales. «Desde el primer momento dijo que no había ninguna razón que no fuera partidista para hacer como Ximo Puig», relató una fuente próxima al entorno de la secretaria general.

No hay ninguna línea de comunicación entre el PSIB y Cs y tanto Pere Joan Pons como Cosme Bonet (senador) y militantes que expresaron sus opiniones en las redes sociales, entienden que el mensaje de la militancia congregada bajo la sede de Ferraz fue claro y asumible por la mayoría del partido: «Con Rivera, no».

El PSIB logró en las autonómicas de mayo de 2015, 62.571 votos, lo que supuso un porcentaje del 18,17 %. El PP, 95.444 y un 27,72 %. Los resultados de unas y otras elecciones no son comparables ya que el PSOE siempre saca mejores resultados en las generales que en las autonómicas.

Iago Negueruela, portavoz de la ejecutiva socialista además de conseller de Treball, aseguró que la ciudadanía de Baleares había avalado la gestión del Govern en estos cuatro años y que «el tándem Francina Armengol-Pedro Sánchez funciona» y que ha dado la espalda a «la crispación y los recortes».

«Hemos ganado las primeras elecciones y vamos a por las segundas», concluyó, para añadir que «no hay que dar nada por ganado sin movilización».

La dirección de Podemos se reunirá este martes pero el mensaje lanzado desde la formación morada es claro: repetir la fórmula de 2015.

En la izquierda dan por hecho que se reeditará el pacto, pero también lo dan por hecho en el PP. Los ‘populares’ celebran esta tarde una reunión de la directiva para analizar los resultados. No hay paños calientes y en el PP son conscientes de que los resultados han sido muy malos, tanto que ya dan por hecho que quedarán en la oposición.

A la vista de los resultados del domingo, y a pesar del ambiente depresivo en el que están instalados, los ‘populares’ quieren intentar movilizar a su electorado con dos propósitos: conseguir unos resultados óptimos en las elecciones municipales y mantener el poder en algunos pueblos y, sobre todo, seguir siendo líderes de la oposición en el Parlament, algo que ahora no está claro.

A pesar de que hay un sector del PP crítico con la gestión de Gabriel Company, no se espera que en la reunión de este martes se vaya a plantear un ajuste de cuentas. Algunas de estas voces críticas incidieron en que lo que toca es ponerse a trabajar para sacar el mejor resultado posible en un mes. Las posibles peticiones de responsabilidad llegarán tras las autonómicas.

En el PP no culpan a Company del resultado, creen que responde a la coyuntura nacional, pero sí lamentan que por el camino se ha «achicharrado», según sus palabras, a la diputada Margalida Prohens, a quien muchos consideran el relevo natural de Company al frente del partido si en las elecciones autonómicas se produce una nueva debacle.