Pau Seguí. Responsable PIME - Archivo

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Las medidas de Antich dan una cal y otra de arena y no van por el camino adecuado. Esta es la impresión que tienen los empresarios menorquines sobre las once medidas anunciadas ayer por el presidente del Govern, Francesc Antich para reducir los gastos de la Administración en 103 millones de euros e incrementar los ingresos entre 25 y 30 millones. Las patronales PIME y CAEB coinciden con el Ejecutivo autonómico en la necesidad de reducir el déficit, pero el ahorro debería gravitar sobre cuestiones que no son vitales ni productivas para la economía de las islas, y por su puesto, en ningún caso en el incremento de los impuestos y la presión fiscal. Defienden la eliminación de aquellas subvenciones que no generan crecimiento y el despilfarro que representa la televisión autonómica, además de abogar por una redimensión de la Administración para eliminar la duplicidad de gastos. De esta manera, según las patronales, no sería necesario subir impuestos, ni recortar salarios ni pensiones que a corto plazo generan una merma de la capacidad adquisitiva, un descenso del consumo, la pérdida de puestos de trabajo y, por ende, la ralentización del esperado crecimiento económico.

El director de CAEB Menorca, Josep Fortuny, se pregunta si el ahorro pretendido por el Ejecutivo autonómico se utilizará sólo para amortizar la deuda "que no es una decisión del todo mala" o por el contrario permitirá asegurar inversiones urgentes programadas para este año y por ende la actividad económica y la generación de empleo. "El próximo viernes, en el marco del consell económico y social, solicitaremos información para conocer qué inversiones previstas este año en Menorca se llevarán a cabo finalmente y sobre todo nos preocupa el plazo de ejecución". El responsable de CAEB en la Isla, recuerda que esta patronal lleva varios años reclamando un ajuste del gasto corriente "no productivo" tanto en el Govern como en las instituciones locales, por eso, demanda ahora más que nunca un análisis detenido de las subvenciones y ayudas de la administración a entidades y colectivos que no se traducen de forma clara en el crecimiento económico de Menorca. "La partida de transferencias del Consell es de 18,5 millones y deberíamos saber donde y a qué fines va a parar el dinero y si ayuda o no al crecimiento económico", comentó. "El recorte anunciado en algunas subvenciones es más testimonial que efectivo", advierte Fortuny, al respecto recuerda que los 50.000 euros eliminados de la partida destinada a colectivos empresariales ni siquiera se convocó el año pasado. El responsable de CAEB se muestra además muy crítico con la propuesta de Antich de subir los impuestos porque provocará un enfriamiento de la economía. "Si unimos una subida de impuestos, la reducción de capacidad de gasto de pensionistas y funcionarios y el aumento de la presión fiscal con la próxima subida del IVA, la recuperación económica se hará esperar más tiempo", advirtió.

En el mismo sentido se expresó el secretario general de PIME, Pau Seguí quien tacha de "desacertada" la subida del IRPF como el incremento del impuesto de Transmisiones y el de Sucesiones. "Son cuestiones sobre las que ya se tributa bastante desde hace años", precisa. En cuanto al impuesto medioambiental, Seguí augura que terminará pagándolo el consumidor. "Las grandes empresas traducen siempre sus costes en precios", afirma. El responsable de PIME, aboga por la reducción de gastos en cuestiones que no generan riqueza de forma directa y que en cambio incrementan la deuda, como la televisión autonómica. Aunque reconoce que se harán esfuerzos en este campo, Seguí reclama un cambio de la ley para la privatización de la televisión pública. Igualmente critica la política de subvenciones y propone la eliminación de partidas como los nueve millones de euros que el Govern destina a la promoción del catalán. "En una época de ahorro, esta partida no es vital para la economía", concluyó.