S’ENCLUSA. Unos 500 metros cuadrados de pinar ardieron ayer por la mañana en el término municipal de Ferreries - Gemma Andreu

TW
0

Un incendio quemó ayer unos 500 metros cuadrados de matorral y pinos en S'Enclusa, en Ferreries. El fuego se declaró a las 10.30 horas de la mañana, y requirió la intervención de una decena de bomberos, así como de un helicóptero. A las tres de la tarde el fuego se daba por extinguido, mientras que agentes del Institut Balear de la Natura (IBANAT) quedaban en la zona para refrescarla y asegurarse de que el fuego no renacía.

El de ayer fue el tercer pequeño fuego en poco tiempo en Menorca. Santa Bàrbara y Santa Anna habían sido antes escenarios de incendios de pequeñas dimensiones que pudieron también ser controlados en poco tiempo. No obstante, estos sucesos han puesto de nuevo sobre la mesa el debate sobre si los bosques de Menorca están en las mejores condiciones para evitar los incendios. En este sentido, el jefe de Bomberos, Rafael Le-Senne, expone un primer dato para calibrar la realidad: "Menorca tiene ahora la mayor superficie de bosque de los últimos 500 años". Trasladado al terreno de los incendios, esto significa un mayor riesgo. "Es una amenaza", apunta Le-Senne, aunque añade una apreciación en este sentido: "Los incendios no comienzan porque un bosque esté más o menos descuidado. Lo que sí facilita un bosque muy denso o descuidado es la propagación del fuego".

El abandono del campo ha propiciado la conversión en bosque de lo que antes eran cultivos, lo que también ha servido para que superficies boscosas que antes estaban dispersas se unan y acaben formando masas muy grandes de bosque, o lo que es lo mismo, zonas combustibles para los incendios. Son varias las voces que reclaman actuaciones en estos bosques para limpiarlos, y así reducir el riesgo de fuego. En este sentido, actualmente se está trabajando en un proyecto, denominado Life Bosques, que analiza cada una de las superficies forestales de la Isla y sus necesidades. Entre ellas, las de actuaciones para preservarlas del fuego.

Miquel Camps, del GOB, apunta en este sentido varias posibilidades. Por un lado, recuerda que hay ciertas especies menos combustibles que otras, o que conforman ambientes en los que el fuego tiene más difícil subsistencia. Así, por ejemplo, la encina es mucho más resistente ante un incendio que un pino, por ejemplo. Así, Camps coincide con Le-Senne en que la proliferación de encinares sería una buena medida preventiva. El portavoz de los ecologistas sugiere, incluso, siembras sistemáticas de encinas. En esta línea, Le-Senne añade que si estos árboles se ubicaran en medio de bosques de otra especie, el resultado sería mayor. Pongamos que un fuego avanza por un pinar. Al encontrarse con una franja de encinares, que crean una zona mucho más húmeda en el suelo, el fuego se detendría, y sería mucho más fácil de atacar.

La propuesta seguramente más novedosa que lanza el GOB es la de aprovechar los animales para limpiar el bosque. Según Miquel Camps, en determinadas zonas, como en los 'ullastrars', "sería interesante estudiar la posibilidad de que algún tipo de ganado pudiera controlar la vegetación. Por ejemplo, algunas especies de bovinos podrían pasear por los bosques, comiendo la vegetación sobrante de tal manera que el bosque quedara más limpio durante las épocas de riesgo de incendio". Se trataría, resume Camps, de una fórmula con la que los payeses saldrían beneficiados, al disponer de una mayor zona de pasto, y también beneficiaría a la administración, que se ahorraría el coste que supondría enviar máquinas y personal a limpiar los bosques.

Cortafuegos, no

Mientras se analizan posibles medidas para hacer más eficaz la lucha contra los incendios, tanto el GOB como el jefe de bomberos de Menorca descartan para la Isla la construcción de grandes cortafuegos, al estilo de los que se pueden ver en los grandes bosques de la Península. Estas grandes franjas, que alcanzan los 50 metros de ancho, son deforestadas en su totalidad, de tal manera que sirvan de freno para el fuego. En Menorca, coinciden Camps y Le-Senne, no tendrían sentido.

El principal inconveniente, apuntan, sería la necesidad de un mantenimiento exhaustivo. Explica Camps que si un cortafuegos no se cuida, puede acabar produciendo el efecto contrario, puesto que acaba creciendo vegetación baja, muy combustible, y además supone una aportación de oxígeno extraordinaria en caso de un incendio.

En vez de estos cortafuegos, Le-Senne aboga por una red de caminos y franjas auxiliares que permitan, por un lado, llegar a las zonas boscosas, y en segundo lugar, ubicar los vehículos de los Bomberos y formar una franja de seguridad en caso de combatir un incendio virulento. Le-Senne insta a la mejora de estos caminos y franjas, si bien recuerda que en otoño e invierno, los agentes del IBANAT trabajan en la limpieza de bosques y de estos caminos, tarea imprescindible para una mejor lucha contra el fuego.

Tres grandes focos

A día de hoy, Menorca concentra tres grandes zonas boscosas que son consideradas las más peligrosas por lo que a incendios se refiere. Por un lado, el bosque de Sa Roca, entre Alaior y Es Mercadal, que ya padeció años atrás un gran incendio. La masa forestal de La Vall, en el norte de Ciutadella, que llega hasta Cala Pilar, también es otro punto de potencial riesgo. Y en tercer lugar, los bosques de la zona suroeste de la Isla, entre Son Saura y Binigaus.

La ventaja a día de hoy es que los medios técnicos y humanos en la lucha contra el fuego están llegando pronto a los incendios declarados hasta ahora. Extremar las precauciones, empezando por uno mismo, es la mejor prevención.