Sasga 16. El modelo destaca por su gran eslora y por la elegancia de sus líneas - Sasga Yatchs

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La familia Sastre, antigua propietaria y fundadora de los astilleros Menorquín Yachts, regresa al mundo de la fabricación náutica en la Isla y emprende una nueva singladura bajo la marca Sasga Yachts. Después de un breve intervalo de tiempo centrado en la venta, reparación y mantenimiento de embarcaciones a través de la empresa Nautic Center, encara ilusionada un nuevo proyecto con la experiencia de 30 años en el sector, y con el reto de volver a crear un producto de éxito admirado internacionalmente.

De hecho, el próximo año sacará al mercado dos nuevos barcos; el Sasga 12 y el Sasga 16 que se comercializarán a través de Nautic Center. Ambos estarán inspirados en los típicos llaüts menorquines, pero con todos los nuevos avances tecnológicos y de diseño, "serán barcos de tercera generación", resume el director del astillero, José Luis Sastre Gardés. El primero se comercializará en abril y el segundo previsiblemente a finales de año. Ambos se construirán en las instalaciones de Nautic Center ubicadas en los polígonos de Maó y de Sant Lluís. En total, la empresa dispone actualmente de 12.500 metros cuadrados y según el plan de negocio creará alrededor de medio centenar de puestos de trabajo directos y cerca de una veintena de indirectos. El objetivo de Sasga Yachts es construir entre 30 y 40 barcos al año. Los moldes se fabricarán en la Península con los últimos avances tecnológicos y el resto se construirá íntegramente en Menorca. "El cliente seguirá viendo un llaüt, pero con nuestra experiencia ahora hemos incidido en la mejora de la eficiencia del consumo de combustible, un aspecto básico actualmente", resalta el director de Sasga Yachts. Al respecto comenta los avances introducidos en el diseño de la carena que permitirá a la embarcación reducir el consumo y navegar en rangos de velocidades de 12 a 18 nudos, pero también aumentar sus prestaciones hasta los 22 nudos si el temporal acecha.

El llaüt balear siempre se ha caracterizado por su capacidad para enfrentarse a cualquier condición de mar y de viento, por su casco marinero y por su fiabilidad. La familia Sastre tuvo en su día la originalidad de convertir esta tradicional embarcación de pescadores en un auténtico yate. Ahora da un paso más allá y, además de aumentar la eficiencia energética de sus modelos, pretende mejorar la confortabilidad del espacio interior. "La idea es además construir barcos personalizados", explica Sastre. "Serán algo más largos, hemos aumentado el puente de mando, lo que nos permite incorporar una dinette e incluso dispondrá de dos cuartos de baño, hemos ganado habitabilidad", añade, mientras resalta el valor de la marca náutica Menorca y la calidad y nivel de la mano de obra isleña. "Estamos en crisis pero creo que éste es un momento de oportunidades. Puede más la emoción que el vértigo. Por duro que sea este momento, si logras un producto atractivo, cuando remontemos esta situación económica estaremos mejor posicionados", reflexiona José Luís Sastre Gardés.