El presidente Marc Pons, el conseller Damià Borràs y el alcalde Francesc Ametller coincidieron en la necesidad del proyecto - Gemma Andreu

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Una rotonda ofrecerá seguridad y fluidez circulatoria en uno de los puntos negros de la red viaria insular. El Consell ha iniciado los trabajos de ordenación de la intersección de la carretera de Es Mercadal-Fornells (Me-15) con la vía que une Maó y Fornells (Me-7) y el camino de acceso a las playas de la costa norte.

El conseller insular de Movilidad, Damià Borràs, explica que el proyecto fue adjudicado en junio a la UTE entre Antonio y Diego y Construcciones Llull Sastre, aunque se ha esperado hasta ahora para empezar los trabajos para no interferir en la temporada turística. Precisamente, en verano el cruce donde se actúa concentra a diario un volumen de tráfico importante sin que hasta la fecha reuniera las condiciones de seguridad.

El alcalde de Es Mercadal, Francesc Ametller, recalca que se trata de una demanda histórica no sólo de los residentes y usuarios de ambas poblaciones sino también del propio Consistorio de Es Mercadal. El Consell invertirá 540.000 euros en un proyecto que permaneció durante un año pendiente del dictamen favorable de la Comisión balear de Medio Ambiente. Fue el 13 de octubre del año pasado cuando el Consell obtuvo el visto bueno del organismo e inició los trámites para la expropiación de los terrenos y para adjudicar los trabajos.

El presidente del Consell, Marc Pons, asegura que "como usuario de la vía te das cuenta de la peligrosidad del cruce que concentra el tráfico procedente de Maó y la circulación que se dirige a las playas de la costa norte". Señala que el proyecto de ordenación "era una prioridad para el Consell". Actualmente las bifurcaciones se suceden en un tramo de 100 metros, a derecha e izquierda de la carretera de Es Mercadal a Fornells, sin que exista vial de aceleración y desaceleración y sin carril central para efectuar los giros a la izquierda.

Estas deficiencias convertían esta intersección en uno de los puntos negros de la red viaria insular, según reconoce el conseller Damià Borràs. Se construirá una rotonda de gran diámetro que permitirá resolver el encuentro de las diferentes bifurcaciones. El periodo de ejecución de los trabajos se estima en tres meses, por lo que las obras podrían inaugurarse a finales de este año.

El proyecto de mejora prevé derribos y movimientos de tierra para la formación de la plataforma de la rotonda, la restitución de los servicios afectados, la mejora del firme y pavimentación, la construcción de un vial para bicicletas, y la señalización horizontal y vertical. Además se contempla la instalación de barreras de seguridad en los márgenes, el ajardinamiento de la rotonda y la restitución de "parets seques".