Vista. Los dos procesados, ayer durante el juicio celebrado en Maó por la Audiencia Provincial. - Javier

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El acuerdo alcanzado ayer entre el Ministerio Fiscal y la defensa rebajó a dos años de prisión las condenas para Francisco García Cañadas, de 40 años, y José Luis Solano Ortiz, de 46 años, acusados de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas, a los que se pedía inicialmente unas penas de ocho y cinco años de cárcel respectivamente.
El juicio celebrado ayer por la mañana por la Audiencia Provincial en los juzgados de Fort de L'Eau de Maó constató el acuerdo al que llegaron ambas partes, por el que la Fiscalía introdujo una eximente incompleta al encontrarse los dos procesados bajo el efecto de las drogas en el momento de cometer los hechos, lo que rebajó las penas un grado.

Asimismo, el Ministerio Fiscal suprimió el agravante de García Cañadas de reincidencia al estar mal computado. "Es cierto que tenía una condena anterior pero al haber transcurrido seis años estaba cancelada", indicó el fiscal Eduardo Norro.

Por otro lado, García Cañadas deberá hacer frente a una sanción de 11.005 euros mientras Solano Ortiz deberá pagar 10.541 euros.

Desintoxicación
Ambos acusados se están sometiendo a un tratamiento de desintoxicación desde hace un año por lo que, tal y como apuntó Norro, lo habitual en estos casos es que se suspenda la condena siempre que continúen con el proceso de deshabituación. "En el caso de que abandonen el tratamiento, automáticamente deberán cumplir la condena", explicó.

Detenidos en el puerto de Ciutadella
Los hechos juzgados ayer se remontan al 24 de agosto de 2007 cuando los procesados fueron interceptados por la Guardia Civil en el puerto de Ciutadella a la llegada del barco 'Nura Nova', de la compañía Iscomar y procedente del Puerto de Alcúdia. Al parecer, los agentes observaron cómo Francisco García Cañadas sacó una bolsa de sus pantalones y la arrojó. Al inspeccionar el contenido de la misma, se comprobó que en su interior había cuatro envoltorios transparentes en forma de huevo que contenían cocaína con un grado de riqueza del 24 por ciento y un peso total de 178,4 gramos. Por su parte, José Luis Solano Ortiz despertó las sospechas de los efectivos de la Benemérita al reaccionar de forma nerviosa y esquiva al percatarse de su presencia. El ahora acusado fue sometido a un cacheo superficial y se le intervinieron cuatro envoltorios de plástico en forma de huevo en su equipaje de mano que, tras ser analizados, resultó ser cocaína en un grado de riqueza del 23 por ciento y un peso de 170,8 gramos. Según el escrito de acusación, ambos procesados se habían trasladado a Menorca en ejecución de un plan común con el fin de distribuir la droga a terceros y obtener un beneficio económico ilícito.