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El Consell destinó entre 2007 y 2010 cinco millones de euros a ayudas sociales orientadas a cubrir las necesidades básicas de los ciudadanos, de las que se beneficiaron 3.700 personas, según explicaron ayer el presidente del Consell, Marc Pons, y la Consellera de Acción Social, Noemí Gomila.

Entre los cinco programas de ayuda puestos en marcha, destaca la Renta Mínima de Inserción, a la que se dedicaron 1.968.400 euros y benefició a 253 personas al año, mientras que las prestaciones de emergencia y urgencia social, con una partida de 900.000 euros, sirvieron a 670 personas. El Plan de Prestaciones Básicas para el desarrollo de los servicios sociales de los ayuntamientos contó con una partida de dos millones de euros. Las ayudas por estancias terapéuticas fuera de la Isla beneficiaron a siete personas cada año, lo que supuso un importe de 197.500 euros.

Tanto Marc Pons como Noemí Gomila expresaron el compromiso del Consell con los ciudadanos en riesgo de exclusión social debido a la complicada situación económica. "Trabajamos para que las dificultades económicas no supongan la entrada en la marginalidad", aseguró Marc Pons.

El Consell anunció, asimismo, que durante el 2011 la atención a las personas en situación de vulnerabilidad será una de las políticas preferentes del equipo de gobierno la institución. Con este objetivo, destinará este año 1.304.000 euros a medidas de apoyo social orientadas a paliar los efectos que la crisis está teniendo sobre los colectivos con un nivel de vulnerabilidad más elevado.

La cifra que el Consell destinará en 2011 a este segmento de población se distribuye de la siguiente manera: la Renta de Mínima de Inserción contará con una partida de 400.000 euros, el Plan de Prestaciones Básicas alcanzará los 580.000 euros, las ayudas de emergencias y urgencias sociales, los 280.000 y las ayudas por estancias terapéuticas fuera de la Isla, los 45.000 euros.