Juan Rita. Ofreció una conferencia con motivo de la celebración del año internacional de los bosques - Cris

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"Acostumbramos a ver los bosques como simples paisajes, pero recibimos de ellos unos servicios de los que no somos conscientes", confiesa el menorquín Juan Rita Larrucea, doctor en Biología por la Universitat de Barcelona, quien ayer estuvo en Ciutadella para ofrecer una conferencia en el Cercle Artístic con motivo de la celebración en 2011 del Año Internacional de los Bosques, una herramienta diseñada por la ONU para concienciar a la sociedad sobre la importancia que juegan en nuestras vidas las masas forestales.

Toque de atención
"La intención de esta iniciativa es llamar la atención sobre la importancia de los bosques para la diversidad del planeta, pero también para las personas", sostiene el conferenciante, quien apunta que cuando pensamos en las masas forestales lo hacemos como una fuente que nos proporciona madera, pero más allá de esa función nos garantiza "otros servicios" muy importantes, como el control del cambio climático a través de la acumulación de CO2, la purificación del aire o su papel en la tarea de regular el agua.

En los países desarrollados las superficies forestales han aumentado mucho durante los últimos tiempos. Apunta el profesor de la UIB que actualmente en Menorca hay más bosques que hace 200 años y que éstos, a nivel general, gozan de una salud mucho mejor. No obstante, reconoce que "han surgido plagas difíciles de controlar, como puede ser el caso de la lagarta peluda, pero no dejan de ser procesos naturales encaminados de alguna forma hacia el equilibrio".

Parece evidente que no se recuperara el volumen de bosques de aquella época en la que se decía que una ardilla podía cruzar desde el Cantábrico a Cádiz de árbol en árbol, "un mito", según Rita, pero sí es cierto que el crecimiento es notable por dos razones: "La explotación de los bosques ya no es la misma y el abandono progresivo de la actividad agrícola ha permitido que se extiendan".

Sin embargo, en un mundo con una crisis energética cada vez más acuciante, relata el experto que se está tendiendo a intentar aprovechar de nuevo la energía que procede de las plantas, y para ello enormes superficies forestales de países tropicales están siendo sustituidas por plantaciones de palmera africana para obtener diesel de su aceite. Esa tendencia contribuye de alguna forma a la deforestación, por lo que la solución según Rita pasa por aplicar "modelos sostenible, tanto económica como socialmente".

Reserva de la Biosfera
Al margen de los trabajos de investigación que ha desarrollado a lo largo de su carrera orientados al desarrollo de políticas de sostenibilidad ambiental, Juan Rita pasará también a la historia, al menos en el ámbito menorquín, por participar activamente en la elaboración de la documentación exigida por la UNESCO para la declaración de Menorca como Reserva de la Biosfera. Con la perspectiva que otorga el paso del tiempo, el biólogo asevera que la de la Isla es "una de las mejores reservas de la biosfera que hay. Su ejemplo es admirado, estudiado y conocido fuera de nuestro país".

Sobre una Isla en la que "viven 80.000 personas y recibe un millón de turistas" dice que no puede permanecer inalterada, pero hace hincapié en que tiene "un estado de conservación increíble para la presión humana que recibe". Rita concluye que las cosas se han hecho bien desde la Administración, pero quiere dejar constancia de que gran parte de la Reserva de la Biosfera es un mérito de la gente que habita Menorca.