Maó. El patio de Sant Francesc acogió la bendición de ramos y palmas y posterior celebración eucarística - Gemma Andreu

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"Muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo". Así narra el Evangelio, según el apóstol Mateo, la entrada triunfal de Jesús de Nazaret a Jerusalén en medio de una multitud que lo aclamaba como el Hijo de Dios. Y ése fue el momento que cientos de feligreses de toda la Isla celebraron ayer, Domingo de Ramos y comienzo de la Semana Santa.

En Maó, los fieles se congregaron en el patio de Sant Francesc para bendecir las palmas y ramas de olivo o de laurel para rememorar el pasaje evangélico. Acto seguido, y en procesión, se dirigieron hasta la iglesia donde la ceremonia eucarística contó con la lectura del relato completo y dramatizado de la Pasión de Cristo. El párroco Antoni Fullana, acompañado por el diácono Joan Mercadal, hizo reflexionar a los fieles en su homilía sobre la unión de dos momentos o conceptos llenos de contrastes, por un lado la entrada triunfal de Cristo, euforia y alegría, y por otro, el anuncio de la pasión con el abandono y la traición. En Ciutadella, la estampa que ofrecía la ciudad ayer por la mañana era bellísima, un transitar continuo por las calles, matrimonios jóvenes con sus hijos llevando las palmas, muchas personas con sus ramos de olivos. Las celebraciones parroquiales y comunitarias, concurridísimas.

El señor Obispo, acompañado del clero catedralicio, se dirigió a la iglesia de Sant Francesc, que estaba abarrotada. Allí tuvo lugar la bendición solemne de ramos y palmas. A continuación se organizó la procesión litúrgica hacia la Catedral, donde se celebró la Eucaristía. Monseñor Salvador Giménez articuló su homilía en torno a tres conceptos: acompañar a Cristo, escuchar su palabra y comer su Cuerpo: comunión y testimonio, invitando a todos los fieles a participar activamente en las celebraciones de Semana Santa.Por la tarde, tuvo lugar el Vía Crucis, organizado por las Cofradías de Semana Santa de Ciutadella, en la parroquia de Sant Antoni Maria Claret. La consideración de las estaciones corrió a cargo de los cofrades de acuerdo a los distintos misterios de la pasión que cada cofradía venera en sus respectivas imágenes.

Alaior
En Alaior, una multitud portadora de los tradicionales ramos y palmas, en especial por parte de los niños asistentes al acto, abrieron el período de celebraciones litúrgicas de la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos. Según informa el corresponsal, Arcadi Gomila, la bendición tuvo lugar en la Plaça de l'Església, más conocido como Dalt Es Fossar, y fue a cargo del rector de Santa Eulàlia, Pere Oleo. Después de la bendición, los fieles entraron al templo para celebrar la eucaristía que marca la liturgia.


Ferreries
La festividad del Domingo de Ramos de Ferreries comenzó en la iglesia de Sant Bartomeu donde el rector Joan Febrer procedió a la bendición de los ramos de laurel y olivo, que días antes, una veintena de jubilados habían reunido y agrupado para poder repartir entre la gente que asiste a la procesión de Ramos. Con la iglesia llena y tras la lectura del Evangelio, los feligreses salieron en procesión encaminándose hacia la iglesia de Santa Maria donde tuvo lugar la misa de pasión.