fenómeno. El largo atardecer dificultó la visibilidad, pero poco a poco el satélite fue adquiriendo una tonalidad rojiza hasta "desaparecer" - Gemma Andreu

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La Tierra se interpuso ayer entre el Sol y la Luna, por lo que nuestro satélite "desapareció" por un tiempo del firmamento. El eclipse pudo verse con claridad a partir de las diez de la noche, aunque la primera fase había empezado oficialmente a las 17.24 horas.

El largo atardecer dificultó inicialmente la observación del fenómeno, pero a medida que el cielo fue oscureciendo la Luna adquirió un aspecto rojizo hasta que poco a poco una sombra fue ocultando la brillante esfera. Después el proceso fue a la inversa y la luz volvió a alumbrar el satélite. Los astrónomos fijaron a las 23 horas el fin del eclipse. Numerosos personas siguieron el baile de la Tierra, el Sol y la Luna.