Plaça de l’església. El eurodiputado Emilio Menéndez presentó al ponente Javier Monzón de Cáceres - Paco Sturla

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Es el artífice de una de las más internacionales, rentables y mejor valoradas empresas tecnológicas de España. Es un trabajador infatigable y perfeccionista, un gestor ilusionado y casi obsesionado por invertir en I+D+I, en el desarrollo de la sociedad de la información y en el conocimiento, aunque asegura no ser "un tecnólogo". Javier Monzón de Cáceres (Madrid, 1956) preside desde su origen en 1993 la empresa Indra, la compañía española líder en tecnologías de la información.

Fue anteriormente director de Grandes Empresas en Caja Madrid, director financiero, director general en Telefónica y presidente de Telefónica Internacional.

Pero además de esta ajetreada trayectoria profesional marcada por el éxito empresarial, Monzón de Cáceres es un amante de la navegación, y mucho mejor si puede practicarla en aguas menorquinas. Es un apasionado de la tranquilidad, del anonimato, un gran celoso de su intimidad, aspectos que saborea en sus estancias en la Isla.

Javier Monzón de Cáceres fue el encargado ayer de lidiar con un público ansioso de conocer qué receta daría ante la situación de crisis económica. Fue el ponente de las Tertulies a la Fresca que organiza el Ayuntamiento de Es Mercadal, celebrada en la Plaça de l'Església y bajo la presentación del eurodiputado Emilio Menéndez del Valle.

Monzón de Cáceres llegó a la Isla hace unos veinte años y se enamoró de ella. Hace una docena que Monzón se construyó una casa en Coves Noves, su refugio donde poder descansar.

"En Menorca vienes y a casi nadie le importa quién eres, pasas desapercibido", asegura. Añade que "la Isla te permite disfrutar del mar y la naturaleza en mayor proporción que otros puntos del Mediterráneo, del campo y del interior".

Además, goza de una combinación razonable, "por un lado te permite no olvidar que estás en la civilización y, por otra, alejarte de la vorágine de la civilización", destaca.

El ponente cree profundamente en la innovación, la tecnología y el talento para ser competitivos en el mercado mundial.

Para Monzón, la coyuntura económica "es más complicada de lo que a veces pensamos". Aún así y a pesar de esta situación difícil, Indra sigue cosechando éxitos "gracias a la proyección exterior de la empresa". Indica a su vez que "una parte importante de lo que vendemos -conocimiento, innovación y tecnología- es exportable, lo que permite dirigir la oferta a otros mercados geográficamente diferentes".

Y a esta exportación la percibe Monzón también en la Isla como una de las ventajas que se deben aprovechar para salir beneficiados del momento. "Menorca puede exportar los servicios turísticos, de los que depende, puesto que los puede vender a ciudadanos de aquí y de fuera", apunta.

Además, "nunca ha defendido con claridad su modelo ante el turismo por lo que ahora no tiene que reestructurar ni destruir nada, el coste de transición será más pequeño", agrega. Monzón cree que la apuesta debe ser la desestacionalización y la diferenciación.